28/12/10

Colonización 2.1.

Capítulo 2. Los dioses bajados del cielo

Los paleolingüistas de la Universidad de La Laguna y varias otras universidades del mundo ya habían trabajado más de dos años en la traducción de las famosas plaquitas encontradas en las "catacumbas" de Los Órganos, un famose acantilado del norte de Tenerife (Ver "Omyx: Encuentro Interplanetario"). Y los técnicos en microfilmaciones, junto a ingenieros en informática, habían trabajado casi igual cantidad de tiempo para agilizar la transposición de los microarchivos omyxianos en documentos que los lingüistas pudiesen decodificar.

Las plaquitas, que se encontraron a miles, estaban hechas de un material parecido al vidrio,
perfectamente rectangulares y en su mayor parte negras. Pero, con atención, se podían observar numerosos puntitos translucidos, que les daban una apariencia parecida a las microfichas. Utilizando una ampliadora fotográfica, habían descubierto entonces que cada punto translucido era en realidad equivalente a un micropunto lleno de una especie de escritura. Los primeros estudios de las placas mostraron que su escritura era una especie de forma primitiva
de griego combinado con pictogramas de estilo egipcio y se logró determinar -gracias a algunas
sustancias fuertemente adheridas a ellas- que debían tener una antigüedad superior a 6.000 años. El material de las placas mismas no pudo ser totalmente identificado: era una especie de cerámica, pero varios de sus componentes eran totalmente desconocidos en la Tierra. Nadie pudo explicar cómo se podía lograr la transparencia de los puntos y menos aún cómo podían haber sido micrograbados.

La prensa, enterada del asunto, bautizó rápidamente el conjunto como "Biblioteca de la Atlántida". Los paleólogos que estudiaron los escritos recuperados quedaron asombrados por su variedad y complejidad. Apelando al cuneiforme, al griego primitivo y al egipcio más antiguo que conocieran, podían traducir cerca del ochenta por ciento de las palabras, pero aún así el texto quedaba casi totalmente incomprensible. Contenía muchas fórmulas aparentemente matemáticas o químicas y esquemas de física. Gráficos y dibujos eran muchas veces más fáciles de interpretar y fueron finalmente físicos y matemáticos los que más ayudaron a la interpretación del material descubierto y al desarrollo del nuevo diccionario. Tomó años reproducir los textos encontrados y varias universidades del mundo entero constituyeron equipos interdisciplinarios dedicados al estudio de las microfichas. Es así como apareció un conjunto de placas que daban cuenta de la historia de quienes las habían confeccionado.

Lo que sigue es la traducción de las "Crónicas de la colonización del Sistema Solar" por los omyxianos.
*
La gran nave de los colonizadores había llegado por fin al sistema de Shamash y había vuelto a pasar de la cuarta a la tercera dimensión. La nave, de más de un kilómetro de largo, llevaba unas veinte mil personas, todas especialistas en distintas ramas del saber, y equipamiento para que pudiesen trabajar al instalarse en otro planeta. Les había tomado diez meses viajar por la quinta dimensión, la única forma práctica -en ese entonces- para ir de un sistema estelar a otro sin perder numerosos años. Este tipo de viaje sólo era posible gracias al conocimiento de las seis dimensiones del espacio-tiempo y a la existencia de los motores hiperlumínicos combinados con los campos antigravitatorios.

En la nave viajaban representantes de los dos pueblos que habitan Omyx: los kentois (centauros) y los nefilianos (nefilim). Los kentois habían sido guerreros y eran los especialistas en trabajos pesados y uso de maquinarias. Los nefilianos eran especialistas en las artes y ciencias de la mente: desde la filosofía hasta la informática. También dominaban la astronomía y ésta, combinada con las matemáticas les había permitido resolver los problemas de los viajes espaciales.

Los científicos nefilianos sabían desde hace tiempo que el espacio no tiene tres dimensiones sino cinco, aunque no podemos observar más de tres con nuestros sentidos y que ésto no tiene ninguna importancia a nivel local. Pero este conocimiento y el del comportamiento fluctuante de la cuarta dimensión espacial es de suma importancia para los viajes espaciales. En la cuarta dimensión, las distancias del espacio que nos parecen planas en las diferentes direcciones aparece en realidad como formado por una serie alternada de curvas, parecida a las olas del mar. Pero estas "olas" no son estáticas sino que se mueven constantemente, aplanándose o levantándose, acercándose o alejándose. Así, la geografía astronómica muestra constantes variaciones en materia de distancia relativa. Si tomamos un mapa en papel con algunos sistemas estelares y hacemos que esa hoja forme pliegos, como los de un acordeón, podemos ver que algunas estrellas se acercan. Algunas estarán en lo alto de una onda y otras en un hueco. Así, el mejor medio para viajar de una estrella a otra, acortando camino (y tiempo), es hacerlo por la cuarta dimensión cuando ambas están en lo alto de una onda y cuando estas ondas se acercan más.

Ésto implica, evidentemente, contar con una tecnología que permite traspasar las barreras de la tercera dimensión y utilizar la cuarta. Pero, aún así, el viaje podría ser muy largo si se utilizan medios de propulsión convencionales. Aunque los nefilianos conocían ya las bases de la traslación cuántica, éste sistema no era aplicable aún a naves de pasajeros. Ni siquiera a naves automatizadas de exploración, porque la transformación cuántica afectaba las memorias artificiales. Pero conocían perfectamente la tecnología de levitación magnética y, con ésta, habían desarrollado la capacidad de construir naves con poder antigravitatorio lo cual hacía que nadie, en su interior, sintiera los efectos de la acelaración, por alta que fuese. Ésto permitía además el desplazamiento a baja velocidad en la proximidad inmediata de un planeta. Pero no permitía el aterrizaje, porque requería naves enormes que, al apagar el sistema, podían hundirse en el suelo si no disponían de plataformas de alta resistencia.

Para el viaje interplanetario habían desarrollado el motor hiperlumínico y lo habían probado con naves automáticas, las cuales no necesitaban poder antigravitatorio. Pero estas naves debían desarrollar una aceleración máxima para alcanzar y sobrepasar (en 20%) la velocidad de la luz si se quería acortar al máximo el tiempo de viaje.* [*Recientemente se ha probado en laboratorio que, en condiciones especiales, la luz podía viajar a una velocidad superior al límite conocido. Ésto no quiere decir que se puede "ir más rápido que la luz" sino que la luz puede ser "acelerada".] Sólo una aceleración muy fuerte permite sacar un real provecho de la velocidad lumínica para viajar a otras estrellas y regresar en un tiempo humanamente útil. Así, los nefilianos diseñaron naves automáticas hiperlumínicas que, pasando por la cuarta dimensión, exploraron los sistemas solares más cercanos donde sus astrónomos habían descubierto sistemas planetarios donde la vida podía ser possible.

Habiendo descubierto mediante sondas automáticas, a una distancia tridimensional de veinte años luz, el sistema solar que llamaron Shamah, las sondas hiperlumínicas trajeron de vuelta datos muy prometedores respecto de tres planetas de este sistema de nueve. Mientras los cuatro planetas exteriores eran gigantes gaseosos y el primero y el segundo eran pequeños y demasiado calientes, los tres restantes reunían condiciones adecuadas para albergar la vida* [*Uno de éstos habría de desaparecer posteriormente, por lo que nosotros, hoy, sólo conocemos dos: la Tierra y Marte.]. Y no había indicio alguno de la existencia de una civilización tecnológica. El tercer planeta a partir del sol, incluso, mostraba una enorme proporción de agua. Este descubrimiento puso en marcha los planes para construir una nave hiperlumínica antigravitatoria capaz de llevar una gran dotación con el fin de iniciar la colonización de los tres planetas habitables.

21/12/10

Colonización 1.4.

De vuelta en su oficina de Bruselas, Trompel encendió su computador y transpasó las notas que había tomado en la universidad. Luego se conectó con el Registro Civil para buscar los miembros de la familia de Pollion. Descubrió así que sus padres habían fallecido dos años antes y que solo tenía una hermana que vivía en Namur. Pasó a la conexión especial de la PJF con la compañía telefónica y obtuvo el teléfono de Joséphine Pollion. Como ya eran más de las seis de la tarde, contaba con que estuviera en su casa. Y le contestó efectivamente de inmediato. Trompel se presentó y le preguntó si tenía noticias de su hermano.

- Se fue a mediados de julio a Arabia Saudita. Entiendo que se iba a embarcar ahí para realizar exploraciones submarinas en el Golfo Pérsico. Debía regresar los últimos días de agosto, para luego retomar sus clases en la universidad. ¿Por qué me lo pregunta la policía? ¿Le ha pasado algo?
- El hecho es que no llegó a hacer sus clases y el decano de su facultad se inquietó. Por ésto nos denunció una posible desaparición. ¿Su hermano no debería haberse comunicado con ud. a su regreso?
- ¡Oh, es un típico científico distraído! Si encontró algo que lo entusiasmó, habrá estado más preocupado de su hallazgo y de la publicación que podría hacer. Ha pasado más de una vez, por lo que ya no me preocupo si pasan uno o dos meses sin saber de él, especialmente cuando sale en alguna expedición.
- Entiendo, entonces, que su atraso no la inquietó.
- En absoluto. Pero si no se presentó en la universidad, sí que me inquieta ahora. ¡Era muy cumplidor y muy respetuoso de sus obligaciones para con sus estudiantes! Sin duda su ayudante, en la facultad, debería poder ayudarle: debe estar al tanto de su calendario y de sus planes.
- Ya hablé con ella y fue ella quien dió la alerta por su ausencia.
- Lo lamento mucho. Espero que pueda encontrarlo y que no haya pasado nada. ¡Por favor, manténgame al tanto! ¡Ahora sí que estoy preocupada!
- ¡Cuente con ello! Gracias señora Pollion.
- Hasta luego, inspector.

Trompel calculó la hora y pensó que no era demasiado tarde en México para hablar con Gordon Harris. Había obtenido sus números de teléfono. Dada la hora, perfirió llamar a la casa. primero le contestó alguién en español, idioma que manejaba suficientemente bien para explicar que deseaba hablar con el arqueólogo y entender que lo iban a llamar. Unos minutos después inició la conversación con él explicándole las razones de su llamado y la inquietud surgida en la UCL.

Gordon se extrañó del retraso pero explicó que había dejado a Pollion en Dubai, donde fotografiaba las tablillas encontradas en el fondo marino del Golfo Pérsico, y trabajando con el doctor Kauffman en su traducción. Era el 15 de agosto y Pollion tenía agendado su vuelta para el día 24.
- A lo mejor se entusiasmo con algún descubrimiento y es incluso posible que hayan vuelto los dos al mar. Estaban hablando de contrar el barco por una semana más, porque la expedición fue mucho más exitosa de lo esperado y querían rastrear una zona subacuática más amplia que la inicial.
- ¿Habían descubierto algo tan importante como para volver de inmediato y buscar más?
- Encontramos los cimientos de una gran construcción y, dentro de ellos, un especie de depósito pequeño de tablillas precuneiformes. Lo que alcancé a leer de las tablillas ya traducidas por Müller decía que los dioses vinieron "dividiendo el mar" y que el creador era "corazón del cielo". Había creado al mundo por etapas (como señala la biblia) y hubo varios intentos fracasados de creación del hombre, con barro y madera, hasta que se logró con "una simiente y sangre". El primer hombre podía ver toda la tierra, que era redonda, y ésto no les gustó a los dioses que le acortaron la visión. Fue creado para rendir culto a los dioses y servirles (trabajar para ellos). ¿No le parece que ésto podía empujar a buscar más? Sabemos que hubo cinco ciudades antes del diluvio. Lo que encontramos corresponde sin duda a una, quizás la primera y se necesitarán otras expediciones para buscar las otras. Pero encontramos un edificio. ¿No habrá restos cercanos de otros? Teniendo aún tiempo, Pollion y Kauffman, con lo que tradujeron, pueden haber convencido a Bin Rachid de financiarles otra semana en el mar.
- De acuerdo. Así que Kauffman es quién puede saber más acerca de lo ocurrido.
- En efecto.
- Trataré de contactarlo. A propósito, ¿encontró algo que relaciona a los sumerios con México? Me dijo la ayudante de Pollion en la universidad que ud buscaba este tipo de información.
- Hay en efecto algunos textos presumerios que llaman a los trabajadores humanos "cabezas negras". Pero, en lo que pude leer ahora, nada se refería a viajes hacia el poniente.
- Lo siento. Espero que tenga más suerte en el futuro. Le agradezco su información.
- Si le puedo ser útil, no dude en llamarme. E infórmeme de sus progresos por favor. También me está inquietando el retraso de mi amigo.
- Lo mantendré al tanto. Adios.
- Adios.

Trompel pasó a su propio computador los archivos de Pollion que se había llevado en su pendrive. No los podría leer en seguida por cuanto también tenía que atender otros asuntos. Dada la hora, se dedicaría a ellos el día siguiente.

Como le sugirió Marguerite Luyckx, empezó por el contenido de la carpeta "Bib-Atlantida", que le sorprendió enormemente. Era material que no se había dado aún a la publicidad. Y son los capítulos que siguen.

15/12/10

Colonización 1.3.

- Me sorprende mucho que piensen relacionar a los mayas con los sumerios -dijo Trompel-. ¿Hay realmente indicios de ello, o es una idea loca de ese norteamericano?
- El dr.Harris no es ningún loco. Hay efectivamente indicios ciertos de que tanto africanos como gente del este del Mediterráneo o de la zona mesopotámica han llegado a América hace miles de años. Le recomiendo que eche una mirada, cuando pueda, a las cabezas olmecas -que tienen indudablemente rasgos africanos- y a las cabezas de Tres Zapotes, con rasgos semíticos. El libro "Gateway to Atlantis" [ "Les routes de l'Atlantide" ], de Andrew Collins, le puede ilustrar detalladamente al respecto. Y a pesar del título, no trata de ninguna fantasía acerca de la Atlántida. La que, por lo demás, se considera cada vez menos como un mito aunque su ubicación sigue siendo motivo de controversias.

[Nota: No se sabe nada de la llegado de africanos a América antes de Colón,
excepto el misterio de las cabezas olmecas.]


- ¿La Atlántida no es un mito?
- Todo parece indicar que no. Dado que la historia del diluvio se encuentra en muchas culturas, tanto de India y de América como de Asia Menor, las probabilidades de que no solo pequeñas aldeas sino verdaderas ciudades hayan sido submergidas no solo son altísimas sino incluso seriamente establecidas, como en el caso de la primera colonización de la zona mesopotámica, que es lo que investigaba el profesor Pollion. Tengo aquí una reproducción que le mostrará que el diluvio debió ser conocido, por ejemplo, por los mayas: se le llama "el Noé maya".

[Reproducción adjunta, de D.Childress, "Les technologies des dieux", p.62 ]

Luyckx siguió explicando:
- El relato del diluvio más conocido es el de la biblia, pero estamos bastante seguros de que éste es una versión tardía de un relato sumerio más antiguo. Las excavaciones geológicas demuestran que el Mediterráneo y Mesopotamia sufrieron una gran inundación entre el 4.000 y el 3.500 a.C., llamada Transgresion Flandriana, la que hizo subir tres metros el nivel de los mares.
Esa inundación no pudo destruir las ciudades, por lo que no corresponderían al verdadero diluvio, el que más bien dataría de unos 10.000 años, época del último gran deshielo, cuando el estrecho de Ormuz se abrió y dejó entrar el mar. El Golfo Pérsico solo llegó a sus costas actuales cerca de 8.000 a.C.
En una de las más antiguas tablillas sumerias jamás encontradas, donde se habla de la "nave real que bajó del cielo" y de la fundación de las cinco primeras ciudades, se dice que los dioses se molestaron con las faltas de los hombres y decidieron su castigo mediante un diluvio. Pero uno de los dioses tuvo piedad y le dijo a Zisudra -el Noé sumerio-:
"Toma mi palabra, escucha mis instrucciones: una inundación cubrirá los centros de culto para destruir la semilla de la humanidad. Es la decisión, la palabra de la asamblea de los dioses". Falta luego un pedazo, probablemente con las instrucciones para que Zisudra construya un barco, y luego sigue el texto: "Todas las tormentas, excepcionalmente poderosas, atacaron como una sola y al mismo tiempo el diluvio cubrió los centros de culto. Por siete días y siete noches el diluvio cubrió el país y el gran barco fue sacudido por las tormentas sobre las grandes aguas." Concuerda en forma extraordinaria con el relato bíblico acerca de Noé (Gen.6,13-17), aunque el diluvio bíblico aparece con una duración de cuarenta días en vez de siete. (S.N.Kramer: "History begins at Sumer", Univ.of Pennsylvania Press, 1991)
Estos antiguos textos sumerios nombran las cinco ciudades construidas "antes del diluvio": Eridu, Badtibira, larak, Sippar y Shurrupak. Se han encontrado ruinas de varias ciudades con estos nombres en Irak, pero la más antigua, Eridu, data de 5.000 a.C. por lo que ella y las otras deben haber sido construidas después del diluvio, mucho más al norte de su posición original. Son las ruinas de las prediluvianas que el profesor Pollion esperaba descubrir bajo el mar del golfo.

- ¿Tiene acceso a la oficina del profesor Pollion y a sus documentos? ¿A su computador?
- Por cierto, ya que debo reemplazarlo. ¿Quiere verla?
- Me parece indispensable. Es el primer lugar donde he de buscar pistas ahora, ya que no encontré nada en su casa. Después trataré de ubicar a sus compañeros de viaje. Espero que me pueda indicar como contactarlos.
- Encontraremos esos datos en su oficina. Está en el segundo piso. Le llevo. No me extraña que no haya encontrado nada en su casa. Apenas si duerme ahí. Siempre está aquí, en su oficina, en la biblioteca o en clase. O en alguna expedición.

Subieron por la escalera, la cual -al llegar al rellano del segundo piso- se abría hacia dos largos pasillos llenos de puertas por ambos lados.

- Éste es el piso de los profesores del departamento de Historia -indicó la joven, avanzando hacia la izquierda-. La oficina de mi tutor está hacia el final.

Llegados frente a la puerta 223, sacó una llave y la abrió. La oficina era pequeña, de no más de dos metros por tres, con un escritorio, dos sillas y estantes en dos de las paredes mientras una ventana arrojaba luz desde el muro que enfrentaba la puerta. Como en todas las oficinas de académicos, los estantes estaban llenos de libros y documentos, salvo en algunos espacios reservados a un mapa del Medio Oriente y cuadros con fotos de ciudades en ruinas y una reproducción, que parecía ampliada, de una tablilla cubierta de caracteres cuneiformes. El profesor no podía proclamar mejor su especialidad.

- No creo que haya muchos papeles que le puedan ser útiles -le dijo entonces la ayudante-. Todo el trabajo del profesor está guardado en su computador y respaldado en el servidor seguro de la universidad. También, por cierto, se debe haber llevado lo más importante en su portátil, para la expedición.
- ¿Puedo consultarlo?
- No debería tener problema. El dr.Pollion no encriptaba sus datos. Su clave de acceso es "nefilim", una palabra sumerio muy sugestiva para él. Soy sin duda la única que la conoce, para poder acceder a sus apuntes en caso de que no llegue a hacer una clase.

Trompel se sentó frente al computador, lo encendió, extrañándose al ver aparecer una pantalla KDE (Linux) en vez de Windows: un sistema operativo más bien utilizado por expertos, pero excelente para manejar bases de datos interactivas. Il sélecciona el acceso "General" et tipeó la clave de usuario "nefilim". Aparecieron varias carpetas, una de las cuales tenía por nombre "Bib-Atlantida" y otra "Golfo Persico". La indicó con el dedo:
- ¿Ésta es la carpeta de su expedición?
- Así es. En esta otra, marcada "En curso", encontrará lo último que hizo y su calendario.
- De acuerdo. No quiero quitarle más tiempo y no tiene sentido que yo me quede a investigar aquí. Voy a copiar estas dos carpetas en mi pendrive y las revisaré en mi oficina. Si descubre algó que me pueda ayudar, llámeme -y le pasó una tarjeta de visita-. Si necesito otra cosa, le avisaré. ¿Cómo lo puedo hacer?
- Me puede dejar recado en la secretaría de la facultad o mandarme un mail a joluyckx@ucl.be. Le sugiero que se lleve también una copia de "Bib-Atlantida": ahí hay elementos claves acerca de los últimos descubrimientos históricos hechos en Tenerife y que han sido uno de los principales motivadores del doctor Pollion.
- De acuerdo. Gracias. ¡Que le vaya bien con las clases!
- Gracias también. ¡Ojalá nos traiga de vuelta al profesor! Es una buena persona y un gran experto!

7/12/10

Colonización 1.2.

El día siguiente tomó el tren que, cada media hora, lleva de Bruselas a la pequeña ciudad universitaria de Louvain-la-Neuve. En la plaza Blaise Pascal estaba la Facultad de Filosofía, Artes y Letras, de la que dependía el Departamento de Historia y Arqueología donde enseñaba e investigaba Jean Pollion.

El decano, que lo esperaba, lo recibió en seguida y le explicó que el académico debía haber vuelto de una expedición arqueológica en el Golfo Pérsico, en la cual había participado durante el período de vacaciones para no perturbar el programa de docencia. Pero no se había presentado. Explicó que la expedición contaba con el apoyo oficial de la facultad pero que el financiamiento provenía exclusivamente de los Emiratos Árabes y que, aparte de los técnicos, dos otros académicos acompañaban al profesor: el doctor Gordon Harris, de la Universidad Autónoma de México y el profesor Heinz Kauffman, un eminente lingüista alemán, experto en antiguas lenguas de Mesopotamia.

- ¿Han intentado contactar a estos acompañantes? -preguntó Trompel.
- En efecto. Pero son inubicables. El teléfono de Kauffman no contesta y en la UNAM dicen que el dr.Harris está en los Estados Unidos y no volverá hasta la próxima semana.
- ¿Cuál era el objetivo del viaje al Golfo Pérsico?
- Jean Pollion es un experto en los sumerios e investigador de los orígenes de la civilización. Había estudiado documentos sumerios que dan cuenta de la llegada de colonizadores antes de la inundación del Golfo, por lo que esperaba encontrar allá restos sumergidos de las primeras ciudades, que serían las más antiguas del mundo.
- ¿Cuándo debió estar aquí?
- Como sabe, inauguramos el año académico el lunes de la semana pasada, el 3 de septiembre. Es costumbre que todos los profesores titulares estén presentes, pero no es obligatorio. No nos preocupamos hasta que su ayudante me avisó que no había llegado para el inicio de sus clases y que su teléfono no respondía. Como ocurrió lo mismo en su segunda clase, decidí avisar a la policía.
- ¿Pero debería haber vuelto del Golfo en agosto?
- Así es. No sé la fecha exacta. Es posible que su ayudante tenga el dato preciso. También le podrá informar más extensamente acerca de la investigación y de los planes del profesor. La he citado para que hable con ella. Debe estarlo esperando afuera. Si hay algo que la universidad pueda hacer, avíseme. Pero estoy seguro que ella le podrá ser más útil que yo para ayudarlo a buscar al profesor y descubrir lo que le puede haber pasado.
- De acuerdo. Gracias. Trataré de coordinar todo lo posible a través de ella. ¿Cómo se llama?
- Marguerite Luyckx.
- Bien. Adios.
- Gracias sr.Trompel y buena suerte. ¡Ojalá nos lo pueda traer de vuelta sano y salvo!


Marguerite Luyckx estaba efectivamente esperando al detective en la secretaría de la Facultad. Era una joven de unos veinticinco años, delgada, rubia y de grandes ojos verdes. Mientras lo llevaba a la pequeña oficina donde trabajaba, le explicó que estaba cursando un doctorado en historia y que el dr.Pollion era su director de tesis, porque estaba investigando los elementos que conectaban entre sí a todas las primeras civilizaciones, desde Asia a América, pasando por el Medio Oriente. Por esa misma razón había sido admitida como su asistente el año anterior y había colaborado en varias de sus clases. En su ausencia se veía obligada a reemplazarlo para dictar la materia que le correspondía ese semestre.

Trompel le preguntó cuales eran los planes de la expedición de Pollion. Le explicó entonces que se venía preparando desde hace un año y que el viaje había sido fijado para julio y agosto para no perturbar las clases dictadas por los tres coinvestigadores: Pollion, Harris y Kauffman. Gordon Harris era un arqueólogo norteamericano radicado en México que trabajaba en la UNAM y para el Museo Nacional de Arqueología. Buscaba relaciones entre los sumerios y los mayas, tema acerca del cual contaba con diversos indicios. Heinz Kauffman, de Berlín, los acompañaba para ayudarles a releer e interpretar las copias de las tablillas sumerias que les servían de pistas y, eventualmente, traducir las que esperaban -con suerte- encontrar bajo el mar.

Habían contratado por un mes un barco de exploración de las empresas Cousteau, con equipos electrónico de mapeo submarino y con un grupo de buzos para ayudarlos en caso de encontrar las ruinas que iban a buscar bajo las aguas del Golfo Pérsico.

También le comentó las dificultades que habían tenido para obtenir los permisos en el Golfo: por la ubicación, debían contar con permisos de Irak, de Estados Unidos (aún a cargo de la seguridad para Irak) y de Arabia Saudita, que controlaban el acceso al Golfo. Gordon Harris obtuvo el permiso de los USA gracias a sus contactos con senadores que apadrinaban algunos de sus proyectos y, por esta vía, también de Irak. La expedición estaba financiada por Bin Rashid, un jeque dueño de pozos petroleros, quién obtuvo el permiso de Arabia, de otro modo imposible de obtener.

30/11/10

Colonización 1.1.

Capítulo 1. Desaparecido

El comisario Servais había recibido ese día una denuncia poco común: un profesor de la Universidad Católica de Lovaina (Louvain-la-Neuve) no había concurrido a dictar sus clases, al iniciarse el año académico, y las autoridades de su facultad no habían logrado ubicarlo. Como no había ningún puesto de la PJF en la pequeña ciudad universitaria, el aviso había sido recibido en la central de la Policía Judicial Federal en Bruselas y el parte había sido remitido a la oficina de Servais. Indicaba que el denunciante era André Machtens, el decano de Filosofía, Artes y Letras de la UCL, de quien dependía el departamento de Historia y Arqueología al cual pertenecía el profesor perdido, de nombre Jean Pollion.

Servais llamó al número de teléfono que había sido registrado y habló con el decano Machtens.
- El profesor Pollion debió haber iniciado sus clases la semana pasada -le explicó éste-, pero no se presentó ni para la primera ni para la segunda y no avisó a su ayudante, como debería haber hecho en caso de estar enfermo, para que lo reemplazase. Su ayudante llamó a su casa, pero su teléfono no contestaba. El contestador automático seguía diciendo que estaba en una expedición arqueológica, la que estaba programada para julio y agosto. Así, su ayudante me avisó, pensando que podría contactar algún familiar que pudiese saber del profesor. Pero no tenemos datos de sus familiares por lo que no pudimos investigar más y por lo que hice la denuncia de persona desaparecida.
- Obró correctamente aunque, quizás, no debieron dejar pasar tantos días. Las pistas, desgraciadamente, suelen borrarse con el tiempo, o "enfriarse" como decimos nosotros.
- Es cosa frecuente que un profesor falte a una clase y no por eso es una persona desaparecida. Apenas supe que había perdido su segunda clase y no lo habáin podido ubicar, hice la denuncia.
- De acuerdo. Voy a enviarle un inspector para que le dé los detalles y hable con el ayudante. ¿Le parece bien esta misma tarde?
- De acuerdo. Lo estaré esperando y daré prioridad a este asunto. Espero que no le haya pasado nada grave al dr.Pollion y que lo encuentren sano y salvo. Es nuestro mejor experto en culturas antiguos.
- Bien. Cuéntele todo al inspector esta tarde. Mientras tanto enviaré a otro de mis hombres a investigar la residencia del profesor. ¿Me podría facilitar su dirección?
- La paso a mi secretaria, quie podrá dárselo.
- De acuerdo. ¡Hasta luego!
- ¡Hasta luego!

Después de recibir la dirección, Servais llamó a uno de sus subordinados, el inspector Jef Trompel y le contó la conversación, encargándole la encuesta. Debía ir de inmediato a la casa del profesor y, después, a la universidad.

El profesor vivía en la calle de las Dryades, en la comuna de Boitsfort. Trompel tomó el bus 33 que la dejaba a un par de cuadras. Jean Pollion vivía solo ahí, habiendo heredado la casa de sus padres. Pero tenía una empleada magrebí que pasaba a limpiar la casa dos veces por semana y se ocupaba de llevar su ropa sucia a la lavandería. Por suerte la empleada estaba ahí y Trompel no tuvo utilizar sus herramientas para abrir la puerta. La mujer le franqueó a regañadientes la puerta y respondió a sus preguntas con medias palabras, recelosa y miedosa ante un policía.

El detective buscó infructuosamente un computador. Sin duda el profesor tenía un laptop y se loa había llevado. O bien trabajaba únicamente en el computador de la universidad. Todo estaba en orden en la casa y nada hacía presumir un secuestro. La empelada confirmó que el profesor no había regresado de su viaje aunque ya debería estar ahí. Y estaba molestas porque, así, aún no le pagaba el último mes.

Así, Trompel regresó a su oficina sin haber encontrado información alguna.

23/11/10

Colonización

Nueva novela

Colonización
(Hace unos 10.000 años)

Advertencia

Aunque pueda parecerlo en algún momento, ésta no es una novela de ciencia ficción. Como se podrá apreciar al avanzar en la lectura, es más bien una novela de semi-ficción arqueológica, con visos tecnológicos, basada en descubrimientos reales.

¡Feliz lectura!

Nota para quienes hayan leído "Omyx":
El calendario basado en la "Era Espacial" (EE) de Omyx fue fijado con el inicio de la translación cuántica o "viaje hiperespacial" instantáneo (año 2708 a.C. terrestre), pero hubo viajes espaciales anteriores, a través del "para-espacio" o cuarta dimensión (de las seis que conocían los omyxianos). Es en este período que se colonizó la Tierra (Atlántida).

***

Para diferenciar las fuentes de los textos aquí reproducidos, utilizaremos aquí el color habitual para nuestra propia redacción, el verde para las citas de autorres modernos y el rojo para la traducción de legítimos textos antiguos.


Prólogo

"A lo largo de los muchos millones de años de su interminable comienzo, el Hombre fue el hijo de la naturaleza; sobrevivía recolectando alimentos que crecían de forma salvaje, cazando animales salvajes, capturando aves salvajes y peces. Pero justo cuando los asentamientos humanos estaban casi desapareciendo, justo cuando estaban abandonando sus hogares, cuando sus logros materiales y artísticos estaban desapareciendo, justo entonces (entre el 27.000 y el 11.000 a.C.), de pronto, sin motivo aparente y, que se sepa, sin ningún período previo de preparación gradual, el Hombre se hace agricultor. [..] Los estudios genéticos confirman los descubrimientos arqueológicos, y no dejan lugar a dudas de que la agricultura comenzó exactamente allí donde el Hombre pensante había emergido antes con su primera y tosca civilización: en Oriente Próximo. Hasta el momento, no existe duda de que la agricultura se extendió a todo el mundo desde el arco de montañas y tierras altas de Oriente Próximo. [...] En el lapso de no más de 3.600 años -una noche, para los lapsos temporales de ese comienzo interminable-, el Hombre se hizo agricultor, y se domesticó a las plantas y a los animales salvajes. [...]

Sobre el séptimo milenio a.C, el arco de civilización de Oriente Próximo estaba inundado de culturas de la arcilla o la cerámica, que elaboraban un gran número de utensilios, ornamentos y estatuillas. Hacia el 5.000 a.C, en Oriente Próximo se estaban realizando objetos de arcilla y cerámica de excelente calidad y diseño. Pero, una vez más, el progreso se ralentizó y, hacia el 4500 a.C, según indican las evidencias arqueológicas, hubo una nueva regresión. [...] Después, súbita, inesperada e inexplicablemente, el Oriente Próximo presenció el florecimiento de la mayor civilización imaginable, una civilización en la cual estamos firmemente enraizados. Una mano misteriosa sacó, una vez más, al Hombre de su declive, y lo elevó hasta un nivel de cultura, conocimientos y civilización aún mayor. En Mesopotamia."
(De Z. Sitchin: "El 12ª Planeta", pp.7-10)

***

"La diferencia crucial entre los dioses y los extraterrestres con aspecto de dioses no reside en sus propiedades sino en su procedencia. Las entidades suficientemente complejas para ser inteligentes son el resultado de un proceso evolutivo. Por más parecidas a dioses que puedans ser cuando nos encontramos con ellas, no surgieron como dioses." (R.Dawkins)

***

Del libro del Génesis, cap.6:
"Los hijos de los dioses vieron que las hijas de los hombres estaban bien; y tomaron por esposas a las que preferían de entre todas ellas. (...) Los nefilim estaban sobre la Tierra, en aquellos días y también después, cuando los hijos de los dioses cohabitaban con las hijas de Adán, y ellas les daban hijos. Ellos fueron los poderosos de la Eternidad, el Pueblo del shem."

Del II Libro de los Reyes, cap.21:
"Manases ... se prosternó delante de todo el ejército del cielo y le rindió culto."

***

Algunas palabras del antiguo idioma sumerio (hace más de 6.000 años):

Adama (Adán) viene de adamatu (tierra roja oscura) y adatnu (sangre) = hecho de barro y sangre
Abzu (de donde proviene 'abismo'): Mundo Inferior, País de las Minas (sur de Africa)
Dyaus, viene de din.gir, «los puros de los cohetes ardientes»; de donde se derivó Zeus, Deus y Dios, como también Jupiter a partir de Dyaus-Piter (uno de los dyaus).
Nefilim (término que también está en la Biblia): derivado de la raíz semita NFL («ser lanzado abajo»), significa «aquellos que fueron arrojados a la Tierra», «hijos de las deidades que, en tiempos primitivos, cayeron desde los Cielos a la Tierra»
Shem = nave espacial (habitualmente mal traducido, proveniente del sumerio)
Igigi: «los que dan la vuelta y ven», «demasiado altos para la Humanidad» = los que no bajaban de las naves
Anunnaki: «los que descendieron del Cielo a la Tierra», dioses «de base», encargados del trabajo en la Tierra.
[Sitchin, El 12º planeta, p.91]


El relato empieza la próxima semana

16/11/10

La conspiración - Fin

Epílogo

El Tribunal Electoral decidió encargar a ingenieros de la Universidad Católica de Lovaina la revisión del proceso para ver si era posible obtener los resultados reales sin volver a efectuar la votación. Como la PJF contaba con el programa original de cómputo de votos y la versión alterada, pudieron calcular con exactitud los resultados reales que eran, evidentemente, muy inferiores. Pero como las máquinas habían sido instaladas en un número de mesas inferior al tercio del total -dado que se pretendía justamente realizar una experiencia piloto- los resultados para el PNI significaron apenas la pérdida de cinco escaños. Si la votación había sido influenciada por la propaganda del partido, ya no era posible remediarlo.##Pero la causa judicial contra el partido llevó a la anulación de su personalidad jurídica, lo cual planteaba un problema más complejo para los diputados elegidos: ya no pertenecían a partido alguno, cosa sumamente extraña en Bélgica, donde no está prevista la elección de candidatos sin partido. La mayoría optó entonces por afiliarse al Partido Verde y unos pocos a otros partidos. El dominio del PNI sobre la Cámara quedó así totalmente diluído.


Un año después...

El diario La Dernière Heure titulada en portada:##"Diputada Darbée se casa con policía que investigó PNI"


5 años después...

Cumplida su sentencia de cárcel por su participación en la conspiración, Oblensky es deportado a Rusia, que pidió su extradición para juzgarlo por otros crímenes en esa nación. Se le encargó a Trompel acompañarlo en el avión para entregarlo en Moscú a las autoridades rusas. El vuelo Bruselas-Berlín-Moscú debe cruzar el espacio aéreo de Borduria, un país que pertenecía a la órbita soviética y se ha mantenido bajo un régimen dictatorial comunista. Poco después de ingresar en este espacio aéreo, el piloto recibió un llamado de la torre de control de Stalinava, la capital del país.

- Acaban de penetrar en el espacio aéreo borduriano. Llevan a bordo un peligroso enemigo del pueblo y exigimos que aterricen para entregárnoslo.

Piloto a copiloto: - ¿Tenemos suficiente combustible para evitar el espacio borduriano?
- No para salir y proseguir hasta Moscú: el desvío es largo. Pero podríamos devolvernos a Berlín.
- Ésto no es ninguna solución: debemos llevar este avión a Moscú.
- Entonces debemos aterrizar.

Piloto a torre de control: - ¿Cómo se llama esta persona?
- Estepan Andronikov.
- Vamos a revisar la lista de pasajeros.

...

- No hay nadie a bordo con ese nombre. No podemos darles satisfacción.
- Hemos verificado en Bruselas que subió a bordo. Debe estar en su lista con otra identidad. Revisen los documentos de todos los pasajeros. Si no lo identifican, deberán desembarcar todos aquí y acusaremos a su tripulación de encubrimiento y atentatdo contra la seguridad nacional. Y lo identificaremos nosotros. No traten se salir de nuestro espacio aéreo: tenemos dos jets de combate que van a su encuentro.
- ¡No pueden hacer ésto: es contrario a las normas internacionales del transporte aéreo!
- Las suyas quizás. Pero aquí tenemos nuestras propias leyes y las aplicaremos como nos parezca.
- Haremos lo que podamos. Vuelo SB1542 fuera.

- ¡Estos bordurianos están locos!
- ¡Ellos,no: su presidente! Es el último dictador comunista y nunca ha aceptado la glasnost. Su servicio de seguridad es peor que la STASI y la KGB juntas. Todo el país es un gran campo de concentración. Nunca me ha gustado pasar por aquí y menos hacer escala en Stalinava. ¡Algo así tenía que ocurrir alguna vez!
- ¿Qué hacemos?
- Que las azafatas revisen todos los pasaportes. Los de Unión Europea no pueden ser falsificados. Que traigan aquí todos los demás. Pasaremos la lista a Interpol.


Cuando Trompel vió que revisaban todos los pasaportes y cuando una de las azafatas llegó a su asiento, preguntó qué estaba ocurriendo.
- Orden del capitán. Parece que las autoridades bordurianas pidieron cotejar la lista de pasajeros, especialmente los no-europeos.
- ¿Puedo hablar con el capitán?
- No, señor. Ningún pasajero puede entrar en la cabina y el capitán está demasiado ocupado para atender a los pasajeros.
- No soy cualquier pasajero: estoy en misión oficial de la Europol. - y le mostró su credencial de la PJF.
- Voy a avisar al capitán. Espéreme.

Un momento después volvió y le dijo que se acercara a la cabina. Lo acompañó y llamó a la puerta. El capitán salió y cerró la puerta.
- ¿Ud es policía? ¡A lo mejor nos puede ayudar!
- ¿Qué es lo que pasa? ¡No es común revisar los pasaportes durante el vuelo!
- Claro que no. Pero tampoco es habitual que los bordurianos nos obliguen a aterrizar y nos exijan entregarles a un pasajero cuyo nombre no aparece en la lista de pasajeros. Afirman que están seguros de que subió a bordo en Bruselas y que puede aparecer bajo otro nombre.
- Podría ser el hombre que acompaño. Es un traficante de armas que ha sido extraditado después de cumplir condena en Bélgica y que va a ser enjuiciado ahora en Rusia. ¿Qué nombre le dieron?
- Estepan Andronikov.
- Déjeme revisar el expediente que llevo conmigo. Lo conocemos como Oblensky, pero a lo mejor es conocido bajo otros nombres en otras partes, lo cual podría constar en el expediente. Le avisaré con la azafata.

Momentos después, Trompel confirmaba a ésta que entre los nombres utilizados alguna vez por Oblensky estaba el de Andronikov.

El aterrizaje debió hacerse "a la antigua", confiando solamente en los ojos: el aeropuerto de Stalinava no tenía siquiera el más sencillo ILS para guiar los aviones. La camioneta guía llevó el aparato cerca de un edificio con aspecto de garaje, cerca del cual lo esperaba un importante contingente militar. A pesar de que el capitán avisó que habían ubicado a Andronikov, la torre de control le ordenó que hiciera bajar a todos los pasajeros.Cuatro hombres empujaron una escalería hasta la puerta trasera y luego un oficial subió a bordo. Ordenó a las azafatas que hicieran bajar a todo el mundo en fila india y que se dirigieran hacia el edificio.

La tropa había formado una doble fila y los pasajeros avanzaron entre las dos filas de soldados, todos armados de metralletas. En la puerta había otro oficial que miraba con atención los rostros y hacía seña de que entrasen. Cuando Trompel llegó ahí con Oblensky, el oficial se cuadró y saludó al preso, hablándole en el idioma local. Luego se dieron un apretón de manos, se besaron a la manera rusa y se fueron hacia un lado. Trompel protestó:
- ¡Hey: debo llevar a este hombre a Moscú!
- ¡No irá a Moscú! ¡Llegó adonde pertenece y es bienvenido aquí!

Agregó una orden en borduriano y dos soldados encajaron sus metralletas en el pecho del detective. La fila de pasajeros se había detenido.
El oficial que había subido a bordo llegó en ese momento. Intercambió algunas palabras con su colega y luego anunció a voz en cuello que todos podían volver a bordo.
- ¿Y qué hay del enemigo que buscaban? - lanzó Trompel, que había sido liberado, hacia el oficial con quién había hablado.
- ¡No es asunto suyo! ¡Vayáse si no quiere problemas aquí!

Todos regresaron a bordo sin recibir excusa alguna y se dió al avión el permiso para despegar. El inspector llegaría a Moscú sin su prisionero.

FIN


La próxima semana, nueva novela:
"Colonización"

9/11/10

La conspiración 7.7.

En la casa de la calle de la Prospérité se había quedado un par de agentes para detener a quienquiera que se presentara. El mismo día que Servais interrogaba a Moens, entró un hombre que tenía la llave. Los agentes, preparados para ello, lo detuvieron antes de que se diera cuenta de lo que ocurría. Y, conociendo la foto, se dieron cuenta de que era el propio Oblensky. No se había enterado de que su escondite había sido allanado y había caído en la trampa. Y no había tenido la precaución de establecer un código con sus comparsas del interior a fin de asegurarse antes de entrar que la vía estaba libre y segura. Por fin estaba en manos de la policía. No pareció inmutarse, confiando en que -como siempre- no habría prueba alguna en su contra. Pretendió ser un honrado hombre de negocios, pero sin precisar el tipo de negocios. También fue llevado a la central de la PJF, donde se lo dejo meditar por algunas horas.

El comisario Servais prefirió limitar su acusación y su interrogatorio a lo obvio y seguro: había entregado un arma a la persona que había disparado contra el cardenal. La venta de este tipo de arma estaba prohibida en Bélgica, por lo que se lo consideraba cómplice de un intento de homicidio.

Oblensky protestó, reconociendo sin embargo que "ocasionalmente" vendía alguna arma a uno que otro "coleccionista". El amigo que lo recibía en su casa de la calle de la Prospérité había recibido el pedido y él la había conseguido y entregado personalmente, para asegurarse de que el comprador la conociera "y no cometiera el error de usarla para algo ilegal". Servais prefirió no profundizar y esperar que se cumplieran otras detenciones para confrontarlo y obtener informaciones más sustanciosas.

El día siguiente se producía la detención de todos los integrantes del "Núcleo". Bertrand fue el primero en ser interrogado por Servais pero se limitó a hablar de de los objetivos públicos del PNI, mientras el comisario insistía en preguntar por los objetivos reales. Y prefirió no tocar el tema de Moens.

Cuando Servais terminó de interrogar a Bertrand, se retiró de la salita de interrogatorio y mandó a que introdujeron en ella a Oblensky. Se quedó observándolos por el vidrio polarizado. Y notó claramente el sobresaltó de Bertrand al ver entrar a su socio. Sin embargo, los dos hombres no dieron muestras de conocerse. Se sabían obviamente observados y cualquier trato los perjudicaría. En consecuencia, no pronunciaron una sola palabra ni se volvieron a mirar directamente después del primer contacto. Oblensky estaba sentado en la única silla que habían dejado allí y miraba para el techo. Servais ordenó que los dejasen así por horas y pasaba de vez en cuando a mirar cómo se comportaban.

Mientras Oblensky parecía tomarse la situación con calma y dormitaba sentado, Bertrand daba vueltas y vueltas como león enjaulado. Algunas veces se apoyaba de espalda contra el espejeo, intentando quizás atraer la atención de su cómplice, pero éste no le prestaba ni la manor atención. Acostumbrado a mandar y creyéndose privilegiado por su grado, el ex-general empezó a reclamar a gritos, primero que le trajesen agua, luego algo de comer y, finalmente que lo sacasen de ahí. Fue entonces cuando se inició una conversación entre los dos detenidos.
- ¡Cálmese! De nada sirven los gritos. Es lo que quieren estos policías: que le traicionen sus nervios.
- ¿Qué sabe ud?
- Tengo algo de experiencia.
- ¿Problemas con la justicia?
- Oh no. Solo con policías idiotas que lo detienen a uno sin pruebas y tratan de obtener confesiones.
- En ésto estoy de acuerdo. Yo soy un general jubilado. Siempre he servido mi país como el mejor patriota. Y ahora me acusan de conspiración y subversión. ¡Habráse visto!
- ¿Y, siendo militar, no sabe de tácticas de interrogatorio?
- No trabajé en inteligencia ni en la policía militar. Me ocupaba de armamento. Y de administración de recursos.
- ¿Entonces lo detuvieron por vender armas? ¿O por cobrar comisiones?
- ¡En absoluto! Dicen que conspiré para matar aristócratas, para alterar el proceso electoral y para tomar el poder. ¡En un país tan pequeño y que, aún así, se ha transformado en federación! ¡Qué absurdo! ¿Y a ud, por qué lo tienen aquí?
- Dicen que vendí un arma y que fue usada para dispararle a alguién importante. Aunque la haya vendido, que culpa tengo yo de lo que se haga con ella.

Bertrand se enteraba así de la razón de la detención de Oblensky. Y de que el vínculo con él, a través del francotirador Moens, había sido establecido por la policía. Cosa que Servais no le había revelado. Se dió cuenta entonces de que su situación era más complicada de lo que creía. Y prefirió seguir callado.

2/11/10

La conspiración 7.6.

Entre tanto, en su oficina, Trompel había vuelta a analizar todos los datos que había recogido de los atentados, el blog republicano y los grupos de Facebook y, ahora, de los movimientos de fondos en las cuentas del PNI, de Durand, Bertrand, Verstappen e Ibn Sahlad desde el Banco Lambermont. Disponía ahora del software Parsifal, el que permitía cruzar datos de orígenes y formatos diferentes, adquirido recientemente por la policía especialmente para descubrir amenazas terroristas y actuaciones de narcotraficantes.

Después de varios minutos en espera, en que desfilaban por la pantalla los encabezados de los archivos y tablas consultados, empezaron a aparecer llamados de alerta. Mostraban que después de cada atentado se producían giros que partían de varias cuentas del banco Lambermont y seguían un mismo recorrido para terminar en un banco de las Islas Caimán. Las cuentas eran las de Ibn Sahlad y de Verstappen. También había habido un fuerte pago de Durand a Walckiers y pagos de Bertrand que, después de una vuelta por bancos extranjeros, habían llegado de vuelta a un oficial del Registro Civil, al sub-jefe de seguridad del hotel Lambermont, Philippe Moens, e incluso a un técnico de comunicaciones de la misma PJF. Las fechas coincidían cada vez, con unos días de retraso, a hechos registrados como sospechosos.

Cuando pasó su informe al comisario Servais, éste no pudo esconder su satisfacción.
- Hemos identificado los soplones y nos llevan a Bertrand. Y la cuenta de las Islas Caimán debe ser de Oblensky. El gobierno de allá no tardará en autorizar las investigaciones de las cuentas bancarias: le es cada vez más difícil resistir la presión internacional. Añadiremos nuestro pedido a la larga lista que ya tiene Interpol. Más temprano que tarde deberemos saber algo.
- Si no logramos que Oblensky o algún otro hable antes.
- Vamos a detener a Moens, el hombre de seguridad del hotel. Sospecho que será más blando que Oblensky. Y después arrestaremos a las cabezas pensantes y financistas. ¡Acabaremos con el PNI!
- Y los tipos del Registro Civil y de nuestras comunicaciones?
- Por cierto! Éstos no dudarán en confesar: tienen demasiado que perder.

Al anochecer, dos agentes se presentaron en el hotel Lambermont. Era la hora en que, según habían averiguado, Philippe Moens terminaba su jornada de trabajo. Cuando salía, lo detuvieron y lo llevaron a la comisaría civil más cercana. Le informaron que estaba acusado del atentado contra el cardenal de Villers y lo dejaron que reflexionara sobre su situación en una celda durante toda la noche.

En la mañana siguiente, después de un frugal desayuno y haber podido asearse, fue llevado a la central de la PJF donde le comisario Servais lo esperaba ya con otra prueba irrefutable: habían verificado que, a la hora del disparo contra el cardenal, el hombre se encontraba en la habitación donde habían encontrada el arma. Y había sido el único en salir de ella en los siguientes minutos. Servais lo enfrentó con este hecho y con el importante pago que había recibido, del cual sabía que había venido de Bertrand, aunque había dado vuelta por varios bancos extranjeros.

Moens aceptó finalmente que le había pagado Bertrand para disparar aunque pretendió que su objetivo sólo era herir al prelado, como había ocurrido. Preguntado sobre el origen del fusil Kalashnikov, terminó reconociendo que lo había tenido que ir a buscar a una casa de la calle de La Prospérité y la había recibido de manos de un ruso del que no conocía el nombre. Reconoció a éste en una foto de Oblensky que le mostró Servais. Finalmente tenían una prueba que ligaba claramente al ruso con la conspiración.

26/10/10

La conspiración 7.5.

El comisario Servais fue finalmente informado de que el motorista que había sido herido cuando trataba de asesinar al edecán real estaba en condiciones de sufrir un interrogatorio severo. Se traslado al hospital, haciéndose acompañar por Trompel, totalmente repuesto ... y disfrazado. Le dejaron de inmediato en claro cual era su situación: estaba inculpado de intento de asesinato y de conspiración subversiva. Y conocían su verdadera identidad así como sus actividades anteriores en la RDA. Después de su condena en Bélgica, si aún seguía vivo, sería extraditado a Alemania, donde respondería por los crímenes que se le atribuían como agente de la STASI. El hombre quiso negar su identidad, pero Servais le señaló los elementos de prueba recibidos de la policía alemana. El comisario le ofreció entonces retirar el cargo de conspiración si denunciaba quién le había encargado el atentado y daba pruebas que permitieran incriminarlo.

- ¿No le habrá enviado Oblensky por casualidad? Es un hombre muy interesante. Que tuvo contactos con la STASI. ¡Lo debe haber conocido ahí! ¿O no?

El hombre trató de esconder su sorpresa, pero sus Servais era un experto observador y supo que había asertado. Pero aún así el delincuente se negó a hablar. Trompel sacó entonces un frasco de café soluble de su bolsillo y pidió a una enfermera que le trajera agua hirviendo para preparar café. El herido empezó a ponerse nervioso.
- Vamos a tomar un poco de café. Ud primero. Supongo que le gustará esta marca -le dijo Trompel, mostrándole un frasco idéntico al que habían encontrado en la oficina de Walckiers. Cuando iba a sacar una cucharada, el asesino se sobresaltó.
- ¡No lo haga! ¡No quiero café!
- ¿Qué pasa? ¿No le gusta esta marca?
- ¿Me quiere matar? ¡Prefiero la cárcel! Pero deben detener a Oblensky, sino él mismo me mandará matar. Podría haberlo hecho ya. Tiene muchos recursos. Como este café asfixiante.
- ¿Un café asfixiante? ¿Qué patraña es ésta?
- ¡Ud lo sabe muy bien! Lo ha traído a propósito. Oblensky lo ha usado más de una vez. Y lo tenía en la casa de la calle de la Prospérité. Lo he visto usar ahí con un agente imprudente, como lo había hecho en Berlín-Este.
- ¡Así que es ahí donde se esconde y ud ha estado ahí!
- Es donde Oblensky se junta con sus agentes. Nunca se queda ahí más de unas horas. Nadie sabe donde se reside realmente.
- ¿Cómo llega ahí?
- Como todos: a pie.
- ¿Y cómo se va?
- Del mismo modo. ¿Qué pregunta es ésta? ¿Cree que puede volar?
- ¿Cómo se comunican con él?
- Normalmente él nos llama. Pero si hay algún problema, tenemos un número de teléfono, que se nos recomienda usar solo en caso de real emergencia y usando metáforas o claves.

Anotaron el número, que investigarían. Siguieron con algunas otras preguntas acerca de las otras personas que el hombre había visto ahí. Todas usaban seudónimos, lo cual no era muy útil. Y nadie hablaba de lo que hacía. Las conversaciones con Oblensky eran generalmente a solas. Se mantenía la incógnita acerca de cómo se escabullía Oblensky. Pero ya se podía lanzar una orden de detención contra él. Y podrían registrar la casa y arrestar a sus ocupantes cuando quisieran.

El número de teléfono era de una línea fija y correspondía efectivamente a la casa de la calle de la Prospérité donde había escabullido Oblensky. La observaron por un día más y luego decidieron pasar a la acción. Un completo equipo de policías invadió la casa con una orden de cateo y de detención de sus ocupantes. Encontraron tres personas que parecían vivir ahí en forma permanente -un matrimonio con un hijo de doce años- y dos otras personas, una de las cuales habían visto entrar una hora antes. La otra debía estar ahí desde hace varios días, sin haber salido a la calle. Ya habían observado el matrimonio yendo y viniendo en el barrio y el hijo ir a una escuela pública cercana.

Todos fueron llevados al cuartel de la PJ más cercano donde pasaron los controles de identificación y, luego, fueron duramente interrogados uno a uno. Mientras tanto, un equipo técnico revisaba todo el contenido de la casa y recogía las huellas digitales. También estudiaron detenidamente el sótano donde, debajo de la aparente tapa de cemento de un pozo, encontraron una escala y luego un estrecho túnel de más de cincuenta metros. Otra escala subía hacia un subterráneo parecido, perteneciente -como sospechaban- a una casa de la calle Darimont. Detuvieron el único ocupante de la casa.

19/10/10

La conspiración 7.4.

En Charleroi, entretanto, interrogaban al personal de limpieza que había trabajado durante la noche y, muy especialmente, a las dos mujeres que habían entrado en la oficina de Walckiers, según constaba en los videos de seguridad. Se les pidió que relataran en detalle cada uno de sus pasos, sin olvidar detalle alguna. Una de ellas mencionó entonces que, a poco de entrar, "cambió el tarro de café soluble" en la mesa detrás del escritorio. El detective insistió entonces:
- ¿Cambia este tarro todos los días?
- Claro que no. Llevamos varios en el carrito de limpieza, para las distintas oficinas. Revisamos los tarros y cambiamos los que están vacíos.
- ¿Y el tarro del señor Walckiers estaba vacío?
- En absoluto. Pero en el momento en que yo entraba a trabajar se me acercó su esposa y me dió un frasco pidiéndome que lo pusiera en la oficina de su marido, como una sorpresa, porque recién le había dicho que le gustaba más esta marca que la que ponía la empresa. Por ésto lo llevé y lo puse en lugar del tarro antiguo.
- ¿Conoce ud a la señora Walckiers? ¿La había visto antes?
- No. Ella se presentó.
- ¿Supongo que no le dió ninguna prueba de quién era?
- ¿Y por qué lo habría hecho? ¿Debemos desconfiar de todo el mundo?
- Sería mejor desconfiar un poco y verificar. ¿No ve que el señor Walckiers murió? ¡Espero para ud que no sea por culpa de ese famoso café, porque lo ocurrido es muy sospechoso!
- ¿Es que el señor Walckiers no murió de un ataque al corazón?
- Yo no la estaría interrogando si ésto fuera cierto, ¿no le parece?
- ¡Por Dios! ¿Asesinado?
- No se lo puedo asegurar pero es desgraciadamente posible. Ahora, por favor, no vaya por allá contando historias y, sobre todo, no hable a nadie más del frasco del café. ¿Han cambiado algún otro anoche?
- No señor, ninguno.
- ¡Menos mal!

El policía despidió a la mujer recomendándole una vez más que guarde reserva. No le llamó la atención que tuviera un nombre árabe. Muchos empleados de limpieza pertenecían a la comunidad musulmana. Quien se fijó en este detalle fue el comisario Servais, cuando recibió una transcripción del interrogatorio.

Cuando Servais recibió este informe venía acompañado con los resultados de la autopsia y del análisis de laboratorio de lo que se había encontrado en la oficina de Walckiers. La autopsia había demostrado que no había huella alguna de infarto. Lo único que podía ser relativamente anormal era el aspecto de los lóbulos de los pulmones: parecían algo comprimidos, como si el hombre se hubiese asfixiado. Pero el análisis químico no mostraba ninguna sustancia tóxica. Concluía en "paro respiratorio espontáneo o atribuible a una asfixia por causa desconocida". Y solicitaba información acerca del ambiente en que se encontraba el difunto o que había visitado poco antes de fallecer.

La respuesta se encontró en los análisis de laboratorio de los objetos de la oficina, específicamente del frasco de café solubre. Al analizar las capas superiores del café, se encontraron moléculas de una sustancia que le era extraña. Cuando se echaba, junto con el café, en agua hirviendo, se producía un gas que se mezclaba con el vapor y absorbía el oxígeno del aire, dejando una mezcla irrespirable. Cuando Walckiers se preparó el café, debió sentir cierta dificultad para respirar al llegarle el vapor. Sin duda trató de beber, absorbiendo aún más gas y se sofocó aún más. Los químicos habían podido captar la reacción pero no habían podido analizar el gas producido: se evaporaba y se descomponía en pocos segundos. Y no quedaba suficiente material extraño en el frasco o también se había descompuesto o evaporado. Si Walckiers hubiese tomado un café más cargado es posible que no hubiesen encontrado nada: el asesino había puesto el mínimo indispensable para lograr su propósito.

Juntando este informe con el de la autopsia se formaba un cuadro clínico más claro: Walckiers había estado expuesto a un gas que eliminaba el oxígeno o se combinaba con él y anestesiaba quizás en cierto modo las células pulmonares encargadas de transferir el oxígeno a la sangre, impidiendo que funcionasen adecuadamente. En otras palabras, había sido asfixiado mediante una técnica muy sofisticada, creada quizás en un laboratorio destinado a crear armas bioquímicas. Algo que alguién como Oblensky podía haber conseguido en un laboratorio de la ex-URSS.

Obviamente no había huellas dactilares en el frasco, aparte de las del mismo Walckiers y de la empleada de la limpieza. Y, como era de esperar, la esposa del ingeniero nunca había pedido que se la cambiara el café. Se volvió a interrogar a la empleada, que insistió en su explicación. No pudo reconocer la foto de la esposa y aseguró que no podía ayudar a confeccionar un retrato-robot de la mujer que le había dado el café porque estaba muy oscuro, llevaba gafas y sombrero.

Investigaron los antecedentes de la empleada. Era hija de un inmigrante venido de Turquía, que vivía también en Charleroi y tenía un pequeño restorán... donde se realizaban las reuniones del PNI local. Ella no vivía con su padre, pero era evidente que había ahí una conexión. Interrogada acerca de sus relaciones con el PNI, reconoció que su padre le había convencido de asociarse y que asistía a las reuniones cuando su trabajo se lo permitía. Reconoció que se había encontrado ahí varias veces con Walckiers y que, por ello, estaba muy dispuesta a "hacerle favores". Se le preguntó entonces si la mujer que le había dado el café no podía ser también otro miembro del partido. Pareció dudar, trató de recordar pero finalmente lo negó, volviendo a decir que seguía creyendo que era la esposa del ingeniero y que no la había visto ni oído nunca antes. El testimonio seguía siendo dudoso pero no había forma de profundizar. Pero una cosa estaba clara: los asesinos no solo disponían de extraordinarios recursos técnicos sino que habían podido ubicar con mucha rapidez la persona adecuada para llevar a cabo la misión, lo cual significaba que disponían de mucha información anterior. ¿Quién la podía tener sino el mismo PNI? ¡Otra vez Bertrand y Oblensky!

12/10/10

La conspiración 7.3.

A la vuelta del almuerzo, el comisario encontró al policía de Charleroi esperándolo en su oficina. A pesar de sus múltiples preguntas, no logró saber mucho más que lo que ya había leído en el resumen escrito. A lo más, que Walckiers no parecía particularmente inquieto y no había aludido a la conveniencia de obtener protección. Al parecer, no pensaba que los confabulados podrían sospechar de él. Pero era evidente que su entrevistador había equivocado su enfoque, centrándose más en el asunto del fraude electoral que en la denuncia de las intenciones de asesinar a la diputada. También quedaba claro que parecía ser la primera vez que Walckiers había oído hablar de algo semejante.

Servais reprendió al detective y le señaló que ese error quedaría estampado en su hoja de servicio. Luego lo despidió, recordándole que debían informarle de inmediato de cualquier resultado o descubrimiento que hicieran en Charleroi acerca del caso. Luego abrió el sobre de Walckiers y se puso a leer.

El sobre contenía tres documentos diferentes: una hoja referida a la forma en que se realizaba el fraude electoral, una serie de páginas impresas que eran una suerte de bitácora de reuniones y otro par de hojas escritas a mano que relataban la última reunión de los directivos del PNI en que se había aludido al asesinato de Paula Darbée. Firmadas por Walckiers, eran el documento acusatorio que respaldaba la denuncia hecha a la PJ de Charleroi. Lo introducía señalando que lo escribía a mano por razones de seguridad porque no quería dejar rastro de ello en una computadora y quería asegurar al máximo su autenticidad en caso de que fuese necesario. Decía que si hablaban así de Darbée y que si ya habían mandado matar -como sospechaba- al periodista Trompel que le había interrogado acerca de la confiabilidad del sistema de votación electrónica, su propia seguridad podía verse comprometida en el futuro. Era también la razón por la que dejaba estos documentos en su caja fuerte. Esta declaración estaba fechada el día anterior a su muerte.

La información sobre el fraude era muy breve: indicaba los pocos números de las líneas del código en lenguaje C++ que debían ser borradas para restituir la integridad del código original. En los miles de líneas de código, habría sido muy difícil detectar las líneas apócrifas sin dicha indicación. Y, dado que el programa se intalaba en las máquinas después de ser compilado, era imposible corregir dichas copias: era indispensable corregir el programa-fuente (conservado en una caja de fondo de la empresa) y recompilarlo para luego reinstalarlo en las máquinas.

Servais se dedicó luego a leer el documento más largo: la bitácora era una resumen de lo tratado en reuniones en los últimos dos años. Los asistentes eran siempre los mismos: Bertrand, Durand, Verstappen, Ibn Sahlad, Daems y Walckiers. Aclaraba que ellos eran los que controlaban el PNI y que Daems, aunque oficialmente su presidente, no era más que un comparsa, como él mismo. Los verdaderos jefes eran Bertrand, Durand y Verstappen, que llamaba "el núcleo". No le quedaban claros los intereses de Ibn Sahlad, que actuaba como co-financista y, al parecer, procuraba el apoyo de parte de la comunidad musulmana.

Aparte de los delitos señalados por Walckiers, que aparecían en las últimas reuniones, se hacía evidente que el PNI tenía un programa diferente y mucho más radical que el profusamente publicitado. Era el que Trompel había detectado en los mensajes de los "republicanos", totalmente coherentes con lo que se había discutido en las reuniones relatadas por el ingeniero. No mencionaba órdenes de asesinato, pero la temática de la "supresión de la aristocracia" y las felicitaciones en los casos de los atentados eran recurrentes por lo que la hipótesis de "trabajos" mandatos por este grupo, posiblemente a través de Bertrand y Oblensky, se veía claramente reforzada.

6/10/10

La conspiración 7.2.


**El fragmento siguiente faltó al insertar el 7.2.**

Bertrand llamó de inmediato a Oblensky a su teléfono celular. Por suerte para él, éste se encontraba en Bélgica y la cita quedó fijada para tres horas más tarde. Se reunieron como de costumbre en "La Mort Subite". Y, como otras veces, fueron observados por uno de los detectives de la DST que vigilaba a Bertrand. Sabía que el ruso no era trigo limpio y que, sin duda ambos estarían tramando algo turbio. Advertido de la importancia de descubrir el paradero de Oblensky y sus actividades, avisó por teléfono móvil a la central de la DST y un pequeño equipo fue enviado para asegurar el seguimiento. El ruso, que nunca había sido descubierto en actos delictuales, sabría sin duda descubrir seguimientos, lo que hacía necesario un trabajo de equipo coordinado por radio.

-Te agradezco lo que hiciste con ese reportero. Ya debes haber recibido el pago acordado - le dijo Bertrand después de sentarse con él y encargar una cerveza-. Pero tenemos un nuevo problema. Walckiers, el ingeniero que se ocupaba de las máquinas de votación, nos ha traicionado. Ha contado todo a la policía judicial: lo del fraude electoral y una conversación que tuvimos acerca de un posible atentado contra una diputada. Y dió los nombres de quienes controlamos el Partido Nueva Independencia. Felizmente no sabe nada de los tratos contigo ni de nuestras acciones contra los aristócratas. Pero de seguro la policía nos va a interrogar. Incluso me extraña de que no lo haya hecho ya. Es imprescindible deshacernos de Walckiers para que no siga hablando y no pueda prestar testimonio. Pero no puede de ninguna manera parecer un asesinato. Tiene que ser una muerte natural o un accidente que no pueda levantar sospechas.
- No hay problema. Ya sabes que tengo muchos recursos. Y los especialistas para estos trabajos no faltan. ¿Cuándo quieres que se solucione ésto?
- Cuanto antes mejor, ya que la policía lo puede citar en cualquier momento para interrogarlo más a fondo.
- De acuerdo. Lo haremos cuanto antes.
- Bien. Pero que no sea como el primer atentado contra el periodista. ¡Nada de fallas!
- Puedes estar seguro. Pero te costará más caro.
- Si los resultados son satisfactorios, valdrá la pena.

Oblensky fijó un monto que Bertrand aceptó. Terminaron su copa y se retiraron.

El equipo de detectives siguió al ruso para varias callejuelas del centro. Entró en varios edificios con múltiples salidas, se detenía bruscamente, volvía sobre sus pasos, cruzaba las calles a la carrera: técnicas típicas para deshacerse de un seguidor, pero muy conocidas por el equipo que se adelantaba a sus movimientos. Finalmente, después de un breve recorrido en metro, salió de la estación Comte de Flandres, siguió por la calle Sainte-Marie y dobló en la calle de la Prospérité, donde entró en el número 17. Poco después, otro de sus seguidores pasaba mirando discretamente las casas del frente, buscando donde podrían instalar un puesto de observación. Una hora más tarde llegaba en moto un detective camuflado en mensajero de TNT con un sobre destinado al 17. Una microcámara registró los nombres de los buzones mientras llamaba a uno de los tres timbres y preguntaba por la persona cuyo nombre estaba en el sobre que exhibía. Pero, obviamente, no lo conocían. Se disculpó y se fue. Pero todo el encuentro había sido grabado.

Mientras buscaban la forma de vigilar en forma permanente el domicilio, los agentes secretos instalaron camionetas con observadores escondidos en ambos extremos de la cuadra. Si Oblensky salía, lo seguirían de nuevo. Entrar con aparatos, incluso escondidos en una que otra maleta, en la casa del frente podría fácilmente levantar sospechas, por lo que buscaron una casa que diera una visión de la fachada trasera, en la calle Darimont, una calleja sin salida cuya última casa daba justamente hacia el patio correcto. Verificaron los antecedentes del propietario y lograron que les franqueara el acceso, instalando varios láseres que detectaban las vibraciones de los vidrios de las ventanas y, de este modo, las conversaciones tenidas en las correspondientes habitaciones. No tendrían acceso a las piezas interiores o que dieran a la fachada opuesta pero, con un poco de suerte, podrían captar algo interesante. También intervinieron los teléfonos fijos del domiciolo sospechoso y colocaron auscultadores de las transmisiones de móviles.

Pero pasaron los días y no volvieron a detectar a Oblensky. Sin duda debía disponer de otra vía de escape, quizás por una de las casas vecinas de la misma calle trasera. Dicidieron entonces controlar también discretamente a todas las personas que salían de esa calle.


**Inserción original (donde faltaba el fragmento anterior) **

El día 4 de noviembre, Servais leyó finalmente el informe de Charleroi sobre las acusaciones formuladas por Walckiers y quedó alarmado porque el detective que lo entrevistó no informaba de ninguna medida de protección ni para la diputada ni para el mismo ingeniero. Era evidente que estaba totalmente ajeno a las problemáticas actividades del PNI y no era capaz de ponderar los verdaderos riesgos. El comisario llamó de inmediato a Charleroi, obteniendo confirmación de que no se había dispuesto nada para proteger a Walckiers. Ordenó que lo fueran a buscar y lo acompañasen a Bruselas para un interrogatorio más extenso. También dispuso que uno de sus hombres acompañara desde este momento a la diputada Darbée para protegerla. La llamó por teléfono y le puso al tanto de la medida, como respuesta a las "amenazas de muerte" de la que se había enterado la policía, sin revelarle el origen de las mismas.

Cuando recibieron la llamada de Servais en la PJ de Charleroi, llamaron a las oficinas de ACEC, confirmando que Walckiers había llegado a su oficina pero no pidieron hablar con él. Era mejor explicarle la situación frente a frente. El inspector que lo acompañaría a Bruselas se trasladó entonces a la empresa. Al mostrar sus credenciales y pedir que le llevasen a la oficina del ingeniero, intentaron avisar a éste por el teléfono interno pero no contestó.
- A lo mejor esta inspeccionado alguno de los talleres o reunido con algún técnico -le dijo la recepcionista-. ¿Podría esperar mientras trato de ubicarlo?
- Mejor me indica donde está su oficina y lo espero ahí mismo -contestó el policía, que prefería no permanecer a la vista de todos en la recepción.
- De acuerdo. Suba al tercer piso. Es la segunda oficina a la derecha. Si suena el teléfono en la línea 1, tómelo: le estaré avisando si encontré al señor Walckiers.
- De acuerdo. Gracias.

El detective tomó el ascensor y se encaminó hacia la oficina señalada. Golpeó y entró sin esperar respuesta ya que no esperaba encontrar a nadie. Y, en un primer momento, no vió a nadie. Pero, al acercarse al escritorio, vió que se asomaban los pies de alguién por el lado del mueble. Dió la vuelta y, efectivamente, quien debía ser el ocupante del lugar estaba tirado en el suelo. Le tomó el pulso: no había respuesta. Pero el cuerpo estaba aún caliente: debía haber fallecido pocos minutos antes. Intentó reanimarlo con un masaje cardíaco, pero fue en vano. Se puso guantes de látex y llamó por teléfono a su oficina de la PJ, pidiendo el envío de los forenses. Luego avisó a la recepcionista que había encontrado al ingeniero junto a su escritorio, pero que parecía haber sufrido un infarto y que una ambulancia ya venía en camino. También preguntó si Walckiers había recibido alguna visita después de llegar, pero la secretaria le contestó que nadie había pedido hablar con él. Una tercera llamada fue para el comisario Servais, a quien puso al tanto de lo ocurrido.

- Hemos llegado tarde -se lamentó éste-. No creo en absoluto en algo fortuito. Guarde con cuidado todo lo que está a la vista sobre el escritorio y que Walckiers pudiera haber tocado. Ya tuvimos hace poco un caso de envenenamiento por contacto con la piel. Y que hagan cuanto antes un análisis bioquímico de los líquidos corporales. Puede ser un veneno de rápida desaparición.

Después de cortar, añadió para sí: - ¡Hay algún soplón que puso sobre aviso a los malditos! Llamó entonces a los equipos que vigilaban la casa de la rue de la Prospérité (donde había desaparecido Oblensky) y su entorno y ordenó detener e interrogar a cualquier persona que saliera de ella, salvo sus moradores habituales, así como a cualquier extraño que saliese de la calle de atrás.

En la oficina de Walckiers, mientras esperaba los técnicos, el inspector revisó el escritorio. Sobre la mesa había varios documentos y una agenda. En la agenda no aparecía ningún compromiso esa mañana así que, al parecer, no había tenido ninguna reunión. En el suelo, junto al cuerpo había una taza de café volcada y la alfombra había absorbido el líquido: deberían cortarla para poder analizarlo. También analizarían la agenda y los papeles, sin olvidar el teléfono y la cafetera, como había indicado su superior de Bruselas. Pero estaba muy sorprendido por esas instrucciones: sin duda se trataba de un caso "gordo", con antecedentes de los que no sabía nada.

La policía revisó concienzudamente la oficina de Walckiers pero, como era de esperar, no encontró ninguna huella digital. Los videos de seguridad y los controles de acceso no mostraban ninguna intrusión anormal. Si alguién había, de algún modo, envenenado a Walckiers, debió ser alguién de dentro de la empresa, que podía ingresar a su oficina sin levantar sospechas. Y debió hacerlo entre la salida del personal el día anterior y la llegada de Walckiers ese día. Ésto apuntaba directamente a los encargados de la limpieza. Se dispuso interrogarlos a todos y revisar con más cuidado los videos del control nocturno de los pasillos.

En la oficina había una caja de seguridad. Obtuvieron la clave y, en presencia del superior de Walckiers, retiraron y clasificaron su contenido. Eran casi todos documentos confidenciales relativos a investigaciones y proyectos en curso. Fueron devueltos a su lugar en cuanto apareció un sobre sellado con la mención "Relato personal - Solo para la policía, en caso de emergencia". No fue abierto y, consultado Servais, se dispuso que lo llevase personalmente a Bruselas el mismo agente que había recibido la denuncia del ingeniero. Servais quería interrogarlo a fondo sobre la entrevista y enrostrarle su falta de criterio.

28/9/10

La conspiración 7.1.

Capítulo 7. Denuncias

Ese día 1 de noviembre, el diario 'La Dernière Heure' anunciaba en grandes letras en portada: "Periodista nuestro asesinado en su departamento". Internamente repetían la información, proporcionada por la PJ: "Nuestro periodista Joseph Trompel fue encontrado inconsciente anteayer en su departamento de la avenida de los Galos. Falleció ayer sin recobrar la conciencia. El laboratorio de la PJF estableció que fue envenenado por un producto que se había rociado en la teclas de su computador y que penetra por la piel. Este tipo de procedimiento es muy poco común y la PJ considera que solo puede haber sido realizado por un experto, posiblemente por cuenta de alguna agrupación que se sentía perjudicada por alguna de las publicaciones de nuestro reportero." Agregaban que sus funerales se realizarían en privado el siguiente miércoles, sin señalar la hora ni el lugar.

Paula Darbée leyó la noticia en el diario y se sintió invadida por una gran pena. Se dió cuenta entonces de que se había estado enamorando del "periodista". Llamó a la central telefónica del diario para tratar de saber donde y cuando sería el funeral, pero no le quisieron dar ninguna información. El detective fue informado de la llamada y sintió también muchísima pena, prometiéndose reanudar el contacto en cuanto el caso fuese resuelto y se le fuera permitido reaparecer en público.

Walckiers, que estaba en esos días en Charleroi, vió la noticia en la portada del diario en un kiosco y, recordando su entrevista con Trompel, compró un ejemplar para enterarse de los detalles. Enterado de lo ocurrido y recordando que él mismo había alertado a sus amigos conspiradores acerca de la visita y del artículo resultante, se puso a pensar que si habían hablado de asesinar a Paula Darbée era muy probable que también hayan pensado en deshacerse de ese reportero demasiado curioso. Sospechaba así de que también podía haber sido víctima del Núcleo del PNI. Estuvo cavilando todo el día sobre lo que debía hacer. Decidió informar el día siguiente a la policía. No quería en ningún caso ser complice de un asesinato. Así, antes de irse a su oficina de la sede central de ACEC se dirigió a la oficina local de la PJ donde relató las conversaciones del Núcleo del PNI y, en particular, el trabajo que le habían encomendado para falsificar el sistema electrónico de votaciones y el proyecto de asesinato de la diputada Darbée.

El detective que recibió su declaración no tomó muy en serio las acusaciones en contra de Bertrand, Durand y Verstappen. No podía creer que gente tan conocida e importante pudiera seriamente planear un asesinato. Sin embargo consideró más seriamente la referencia, muy técnica, al fraude electoral. Como muchos, había quedado sorprendido por los resultados logrados por el PNI y ahora se los explicaba. Hizo en consecuencia varias preguntas acerca de los procedimientos utilizados y terminó agradeciendo al ingeniero diciéndole que, de ser necesario, lo volverían a entrevistar. Mientras tanto, le pidió la mayor reserva. Pero no se le ocurrió tomar ninguna medida de protección.

Después de despedirlo, redactó un informe detallado al respecto. Sólo mencionó brevemente, al final, que Walckiers "creía" que los dirigentes del partido "podrían estar planeando" el asesinato de la dipitada para crear "un mártir". Envió el informe -sin la observación final- al Tribunal Electoral, y una copia completa a la Dirección de la PJF en Bruselas. Ahí, pasó de una oficina a otra y solo llegó el día subsiguiente al escritorio del comisario Servais, encargado de todo lo relativo al PNI, quién envió otra copia a la DST. Pero la copia recibida había pasado por varias manos y uno de sus lectores tomó el teléfono e informó de ello al general Bertrand, que supo todo antes que Servais. El detective de Charleroi no volvió a preocuparse del asunto. Había remitido su informe a las autoridades competentes y ésto le pareció suficiente.

21/9/10

La conspiración 6.6.

Después de hablar con su jefe por teléfono, el detective se puso a preparar un nuevo artículo para el diario. Acostumbraba reunir datos y tipear sus informes en un computador portátil Apple que poseía desde que había redactado su tesis de grado en la universidad. Lo usaba ahora casi exclusivamente para su correo personal y para redactar los artículos que enviaba a 'La Dernière Heure', ya que todo lo estrictamente policial lo hacía en su oficina de la PJ, donde tenía un computador institucional. Ese día, mientras redactaba un nuevo artículo, comenzó a sentirse mal. Llamó al teléfono de emergencia y una ambulancia llegó a recogerlo. Apenas ingresado en el móvil, perdió el conocimiento. Había alcanzado a mostrar su credencial de la policía y su jefe fue avisado en cuanto llegó al hospital.

Despertó el día siguiente en una cama de la unidad de cuidados intensivos del hospital Saint-Pierre. El médico, que lo visitó poco después, le informó que había sido envenedado y que se había salvado únicamente porque había avisado y había sido tratado en forma muy rápida. Se había podido establecer ya que el veneno había ingresado a través de la piel, y sus colegas, avisados, habían estado revisando su departamento para buscar huellas del veneno. Pero después de dos o tres días de tratamiento en el hospital podría volver a vivir y trabajar en forma normal.

Unas horas más tarde llegó a visitarlo el comisario Servais.
- ¡Te salvaste casi por milagro! -le dijo-. Han usado un veneno muy escaso y muy poderoso. Los técnicos lo encontraron en las teclas de tu computador. Habrá que reemplazar este teclado o cambiar de computador. ¡Es tan viejo que mejor lo cambias: lo más probable es que no haya repuesto! Y nadie debería tocarlo sin las máximas precauciones.
- Me ha sido muy fiel: me ha acompañado desde que egresé de la universidad.
- Por esto mismo, ya sería tiempo que lo cambies. De todos modos ya debería fallar en cualquier momento.
- ¿Y han encontrado alguna pista en mi casa? ¿Alguna otra huella? ¿Algún desconocido que se vió entrar?
- El administrador dijo que un desconocido preguntó por tí cuando no estabas pero se fue. Puede haber vuelto cuando él no estaba vigilando, ya que no está siempre frente a la entrada. Tenemos su descripción. Pero no había huellas en tu departamento, lo cual no era de esperar dado el "recuerdo" que te dejó. Y debe haber tenido uno de estos aparatitos especiales para abrir chapas Yale.
- O sea, fue un profesional. Y no lo podremos encontrar.
- Me parece evidente. Pero ésto quiere decir que estás molestando a alguién y que te estás acercando a algo muy importante.
- Tan importante que es la segunda vez que tratan de matarme.
- Y quizás hayan averiguado que eres policía o al menos un informante. Oficialmente te daremos por muerto, para que no lo intenten de nuevo. Así que será mejor que abandones tu papel de periodista y, cuando salgas de aquí, no vuelvas a tu casa y cambies de aspecto. Te mandaré un maquillador.
- De acuerdo.
- Mientras tanto, como tienes tiempo para pensar, trata de resumir todo lo que sabes y de cruzar pistas. A propósito, Interpol nos ha mandado información acerca del hombre que fue atropellado cuando trató de empujarte. La policía alemana descubrió que había sido agente de la STASI, la policía secreta de la antigua Alemania Democrática. Y lo mismo pasa con el motorista que atentó contra el edecán real de Burlet.
- ¡Ex-agentes comunistas! Tal vez estén relacionados con este Oblensky, que debe haber sido agente de la KGB y que parece encontrarse regularmente con Bertrand. ¡Parece que estamos armando el puzzle! ¿Y no han podido sacar nada de este motorista?
- Por varios días los médicos no nos dejaron interrogarlo. Después, se quedó mudo como una tumba. Y no está aún en condiciones de ser presionado.
- Si Oblensky controla los asesinos, Bertrand también podría estar implicado. Junta con ésto lo que aparece en la cuenta del grupo "República Belga" en Facebook y su blog, donde celebran los ataques a los aristócratas. Bertrand y Oblensky podrían entonces estar detrás de éstos....
- Lo cual implicaría que todo sería una estrategia del PNI: atacar físicamente como lo hace verbalmente y así crear alarma pública y reunir votos a favor de su proyecto de una legislación mucho más dura y un estado policial. Tienes razón: todo ésto parece cobrar sentido. Prepárate un buen análisis. Trataré de reunir más pruebas y haremos llegar ésto a la DST. Debemos unir aún más nuestras fuerzas para ponerlos en evidencia y derrotar a estos conspiradores.
- Lástima que por ahora sean solamente buenas hipótesis de trabajo y que no podamos detenerlos aún.
- Ya iremos cerrando el círculo. Y siempre podemos esperar un golpe de suerte. Como van las cosas, lo necesitamos: sus precauciones son realmente extraordinarias.

14/9/10

La conspiración 6.5.

El día siguiente Trompel le dió cuenta al comisario Servais de lo que había averiguado. De algún modo, el ex-general Bertrand había sido el responsable de la falsa acusación contra gendarmería. Se sumaba este hecho a los antecedentes ya acumulados en conjunto con la DST. Bertrand era un sospechoso cada vez más importante, especialmente por sus encuentros con Oblensky. Pero las reuniones en su casa con Durand -ahora financista confirmado del PNI- y otros magnates daban una idea de una superestructura que manejaba los hilos del PNI.

Servais le tenía también novedades. Habían recibido hace tiempo los informes acerca de los atentados contra los embajadores belgas en el extranjero y habían pedido que les enviara los fragmentos de las bombas que habían podido ser recogidos. Esto había demorado bastante, porque los laboratorios locales, algunos más minuciosos que otros, habían debido buscarlos y los habían periciado, haciéndose también necesaria, en algunos casos, la autorización de la justicia local. Pero finalmente habían llegado y habían sido cotejados. En todas el material explosivo había sido el mismo tipo de "plástico" y se habían descubierto elementos de un aparato de radiofrecuencia, lo que había llevado a los policías locales en creer en una detonación por control remoto. Pero uno de los técnicos tuvo la idea de juntar fragmentos de los diversos aparatos e hizo un descubrimiento sorprendente: no se trata de simple receptor, sino de un emisor-receptor, del tipo utilizado para leer etiquetas de radiofrecuencia (chip "RFID"). Y todos los embajadores llevaban el nuevo pasaporte con este tipo de etiqueta. Se había podido constatar que el senador de Croix d'Heuchin también portaba su pasaporte cuando lo mató otra bomba. Fue lo que dió al técnico la idea de que éste podía ser el elemento común. Y tuvo la suerte de tener acceso a una mayor cantidad de fragmentos ya que la PJ había investigado el hecho desde el principio.

Así que las víctimas habían sido identificadas por su pasaporte y éste mismo había sido el detonador. *[Estudios técnicos han demostrado la factibilidad de este sistema al punto que circuan videos al respecto en la web.] Un sistema muy sofisticado que exigía a la vez un experto programador y alguién con acceso a los datos contenidos en la etiqueta. Debía, por lo tanto, haber alguién con acceso al Registro Civil belga que filtrara estos datos. Una clara prueba de conspiración.

Servais le sugirió entonces a Trompel que preparase un artículo para su diario sobre los chips RFID y su seguridad, revelando lo que la policía había descubierto. El artículo salió publicado dos días después, enfureciendo aún más al ex-general Bertrand. Aunque no lo sabían, éste era quién había conseguido la información del Registro Civil.

7/9/10

La conspiración 6.4.

Información de prensa
  • Bruselas, 7 de noviembre. (BELGA) - El edecán real Henri de Burlet fue víctima de un intento de asesinato cuando salía en su automóvil de su domicilio en Braine-Le-Château. Un motociclista alcanzó su vehículo y le disparó. Pero el chofer vió que el motorista sacaba un arma al acercarse al auto y frenó brutalmente para luego emprender la persecución de la moto. El edecán, que es coronel del Ejército, sacó su arma y disparó, hiriendo a su agresor, el que se estrelló luego contra un poste. Ha sido derivado al hospital local donde está siendo operado y permanecerá bajo vigilancia policial.

El jueves, pasadas las seis, Trompel estaba en la cafetería donde le había citado Paula Darbée. Instalado cerca de las vitrinas, la vió llegar de lejos y se alegró al ver que venía vestida con un abrigo corto sobre una alegre falta de color claro, que le daba un aire mucho más juvenil. Siempre la había visto con chaqueta y pantalones. Y admiró así unas piernas que le parecieron exquisitas y le activaron un inesperado flujo de testosterona. Cuando entró, le hizo señas y, cuando llegó a su mesa, se dieron un beso y él la felicitó por su aspecto.
- ¡Cambiaste de estilo! Nunca te había visto con vestido. Es encantador.
- ¡Gracias! Es que no vengo del Parlamento. Allá, siempre voy de pantalones, como en las asambleas de campaña también. Una simple precaución. ¡Hay demasiado voyeristas!
- ¿También en la Cámara?
- ¿Acaso no los conoces? ¡Tantos "viejos verdes"!
- Es que no tengo tu experiencia. Desde la galería, es difícil observar la calidad de las miradas...
- Bueno, dejemos este tema. Me alegra verte. Pero supongo que tienes alguna razón para este llamado. ¿Y me equivoco si pienso que tiene algo que ver con el asunto de los brazaletes electrónicos?
- Me habría gustado llamarte sin tener razón alguna. Pero tienes razón: debes haber leído lo que escribí en el diario. Y quería preguntarte si sabes dónde obtuvieron la información y por qué se atrevieron a lanzarla sin comprobarla justo antes de las elecciones. Es evidente que resultó ser un truco de propaganda.
- Tienes razón en que fue una artimaña propagandística. Y lo que ocurrió no me gustó. Si la información era falsa, quedaremos desprestigiados. Daems nos acaba de contar lo que pasó. Vengo de la reunión de dirigentes y candidatos elegidos. Había recibido la información del general Bertrand, que la tenía de un experto que había trabajado en la misma compañía que fabrica los equipos. Pero lo que no sabía era que los computadores centrales no están unidos a ninguna red, por lo que es imposible hackearlos y que la única forma de deshabilitar el sistema consiste en apagar al mismo tiempo todos los computadores que, por seguridad, no están todos en el mismo lugar. Fue engañado por ese experto, que le había convencido de que era fácil corromper el sistema, accediendo por Internet, y que le había prometido demostrárselo en esos días para convencer a las autoridades de cambiar de proveedor.
- Es mala política confiar en un trabajador que cambió de empresa, y peor aún lanzar la acusación sin verificarla. Me extraña de parte de Bertrand.
- Yo creo que el mayor error ha sido de Daems. Lo que le dijo Bertrand lo entusiasmó. Vió ahí la oportunidad de dar un golpe noticioso que nos sería favorable y se equivocó. En grande. Te da una idea de lo atrevido que es. Creo que puede seguir haciendo daño al partido de este modo. Necesitamos alguién más ponderado.
- ¿Hay algún candidato?
- No lo veo. Detrás del trono están Durand y Bertrand. Ellos tiran de los hilos sin mostrarse. La mayoría de la gente no lo sabe, pero nada se hace -creo yo- sin que ellos den su acuerdo.
- ¿Tanto poder tienen?
- Controlan las finanzas del partido. Todo el dinero pasa por el banco Lambermont. Y Bertrand es quién mejor maneja la información sobre el tema de la delincuencia y de la seguridad pública que, como sabes, está en el centro de nuestra política.
- ¿Y son también, sin duda, fervorosos partidarios de la "republicanización" del país?
- Por cierto.
- ¿Ésto no te inquieta?
- Me parece natural. ¿Qué partido puede sobrevivir sin financistas? Y si tenemos gente importante que comparte nuestro ideal republicano e igualitario, ¿qué mejor?
- Tienes razón. Creo que me dejé llevar por mi disgusto por este error de juicio con los brazaletes. Pero me parece muy grave que el presidente del partido se deje llevar al punto de cometer tamaño error. Concuerdo plenamente contigo en que haría falta un cambio.
- Habrá un congreso general del partido un poco antes de las elecciones federales. Quizás logremos un cambio. Estoy pensando en sondear a nuestros nuevos diputados. Entre todos, quizás logremos el peso necesario. Y quizás surja un nuevo líder gracias a nuestra presencia reforzada en la Cámara.
- ¡Ojalá!

Trompel ya había obtenido la información que buscaba. Terminado el "trabajo", podía pasar a asuntos más desinteresados. Invitó nuevamente a su amiga a cenar en el City2 y, después de pasear por la rue Neuve y vitrinear en el centro comercial, subieron al restorán, dedicando la conversación a algunos programas de televisión, a recuerdos de infancia y otros temas íntimos. Estaba claro que se profundizaba su amistad y que se sentían mutuamente atraídos. Esto se hizo aún más patente cuando ya iban a separarse: buscaron en qué momento podían volver a encontrarse, solo para salir juntos de paseo. Y convinieron en encontrarse el domingo en la tarde. El PNI le dejaba a Darbée ese domingo libre para descansar de la campaña electoral. Pero después, debía volver a pensar en reuniones de partido y en la futura campaña para las elecciones federales. "A no ser que me quieras acompañar en actividades de campaña", le dijo, medio en broma, a Trompel. "¿Y por qué no?" le contestó éste aunque, por cierto, no sabía si su jefe lo dejaría ni si quería comprometerse a este punto con un proyecto "republicano" que no compartía en absoluto.