21/2/12

Paralelo 6

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De La Rue le comenta entonces a Trompel algunas cosas que había alcanzado a leer en el libro en idioma local que el detectivo había visto en su escritorio. Convinieron en llamarlo "Libro del Reloj".

Pasó aproximadamente una hora y regresaron los tres interrogadores.
- Nuestros Superiores están de acuerdo para dejarlos regresar a su Mundo y autorizarlos para volver aquí a observar pero con una condición: a su regreso, si no pueden venir acompañados de un Mensajero, deberán traer un mensaje que demuestre la autenticidad de su misión y la autoridad sagrada de sus Superiores. Si se determina que dicho mensaje no es ortodoxo, serán enjuiciados y condenados.
- Transmitiremos sus condiciones a nuestros superiores y nos atendremos a su resolución. ¿Cómo llaman uds actualmente a su pueblo? Nosotros no tenemos información actualizada.
- Éste es el Mundus Primum y somos los primusianos.
- ¡Gracias! Les agradecemos su deferencia y les deseamos paz y sabiduría.
- ¡Paz y sabiduría!

Los hombres se saludaron mútuamente con una ligera inclinación y se alejaron de la mesa en dirección a las puertas por donde habían entrado. Los europeos vieron el jefe de la patrulla se estaba dentro de la sala, delante de la puerta por donde habían venido, y que la patrulla les esperaba nuevamente afuera. Los escoltaron hacia lo que llamaban Sala del Templo, cuya puerta, esta vez, estaba abierta.

Mientras los soldados o policías se quedaban a cierta distancia, Trompel y De La Rue subieron los escalones. Llegados junto al pórtico, Trompel sacó el reloj y le dió vuelta: el muro pareció estremecerse junto con él y perder solidez. Avanzaron y los cruzaron sin dificultad, encontrándose nuevamente en el túnel parisino. Y ambos soltaron un largo suspiro.

En el camino de vuelta hacia su casa, el francés le explicó al detective que en el libro en la lengua que llamó "postlatino" había leído un breve relato de la visita de extranjeros que dijeron venir del "Mundo Justo" y habían enseñado los "Siete Primeros Mandamientos".
- Es lo que me dio la idea de decir que veníamos del Mundo Justo. Sin duda algunas personas, y al menos los más eruditos, deberían conocer ese relato. Y parece que funcionó. Si me hubiesen preguntado, podría haberles citado esos mandamientos. Pero parece que la referencia bastó.
- Me parece que tiene razón. De no haber dado una pista significativa para ellos, es probable que las cosas se hubiesen puesto mucho más difíciles.
- Tendremos que prepararnos bien antes de volver.
- ¿Prepararnos? ¡Mi tarea terminó! Lo encontré, como me pidió su esposa. Y esto pone fin a mi tarea. - Pero ud es el "portador del poder", con el reloj, y así lo asumieron ellos. Como no habla latín, tuve que inventarle un rol, reservándome el de portavoz. Si vuelvo solo o con otra persona portando el reloj, harán muchas preguntas. Además, mientras hablo y converso, ud podría observar con mas libertad y sacar fotos y videos.
- ¿Piensa contratarme como su ayudante? ¿Por cuanto tiempo?
- Creo que me conviene más que llevar a otra persona. Pero no podrá ser enseguida. He de recuperar algunas clases y ya viene el período de exámenes. Tendremos que esperar las vacaciones.
- Tiene suerte de que me gusta la arqueología, aunque en este caso no parece un tipo de arqueología muy ortodoxo. No sabemos a qué época de la historia corresponde ni siquiera si tiene algo que ver con nuestra propia historia. Pero la aventura me gusta, y parece que podemos descartado ya los mayores riesgos. Por lo menos si su libro postlatino nos permite prepararnos mejor. Si podemos llegar a un acuerdo sobre mi tarifa y si no me encuentro envuelto en algún otro caso complicado, lo podría acompañar.

El arqueólogo le preguntó cuanto estaba cobrando a su esposa por la búsqueda que realizó y concluyó que lo podría contratar por una semana durante el verano. Así, ya estaban de acuerdo cuando llegaron al domicilio del arqueólogo.

- Se lo traigo sano y salvo -dijo Trompel a la sra De La Rue, cuando entraron en la casa del francés-. Pero dudo que lo pueda mantener aquí, dado lo que hemos descubierto.