28/12/10

Colonización 2.1.

Capítulo 2. Los dioses bajados del cielo

Los paleolingüistas de la Universidad de La Laguna y varias otras universidades del mundo ya habían trabajado más de dos años en la traducción de las famosas plaquitas encontradas en las "catacumbas" de Los Órganos, un famose acantilado del norte de Tenerife (Ver "Omyx: Encuentro Interplanetario"). Y los técnicos en microfilmaciones, junto a ingenieros en informática, habían trabajado casi igual cantidad de tiempo para agilizar la transposición de los microarchivos omyxianos en documentos que los lingüistas pudiesen decodificar.

Las plaquitas, que se encontraron a miles, estaban hechas de un material parecido al vidrio,
perfectamente rectangulares y en su mayor parte negras. Pero, con atención, se podían observar numerosos puntitos translucidos, que les daban una apariencia parecida a las microfichas. Utilizando una ampliadora fotográfica, habían descubierto entonces que cada punto translucido era en realidad equivalente a un micropunto lleno de una especie de escritura. Los primeros estudios de las placas mostraron que su escritura era una especie de forma primitiva
de griego combinado con pictogramas de estilo egipcio y se logró determinar -gracias a algunas
sustancias fuertemente adheridas a ellas- que debían tener una antigüedad superior a 6.000 años. El material de las placas mismas no pudo ser totalmente identificado: era una especie de cerámica, pero varios de sus componentes eran totalmente desconocidos en la Tierra. Nadie pudo explicar cómo se podía lograr la transparencia de los puntos y menos aún cómo podían haber sido micrograbados.

La prensa, enterada del asunto, bautizó rápidamente el conjunto como "Biblioteca de la Atlántida". Los paleólogos que estudiaron los escritos recuperados quedaron asombrados por su variedad y complejidad. Apelando al cuneiforme, al griego primitivo y al egipcio más antiguo que conocieran, podían traducir cerca del ochenta por ciento de las palabras, pero aún así el texto quedaba casi totalmente incomprensible. Contenía muchas fórmulas aparentemente matemáticas o químicas y esquemas de física. Gráficos y dibujos eran muchas veces más fáciles de interpretar y fueron finalmente físicos y matemáticos los que más ayudaron a la interpretación del material descubierto y al desarrollo del nuevo diccionario. Tomó años reproducir los textos encontrados y varias universidades del mundo entero constituyeron equipos interdisciplinarios dedicados al estudio de las microfichas. Es así como apareció un conjunto de placas que daban cuenta de la historia de quienes las habían confeccionado.

Lo que sigue es la traducción de las "Crónicas de la colonización del Sistema Solar" por los omyxianos.
*
La gran nave de los colonizadores había llegado por fin al sistema de Shamash y había vuelto a pasar de la cuarta a la tercera dimensión. La nave, de más de un kilómetro de largo, llevaba unas veinte mil personas, todas especialistas en distintas ramas del saber, y equipamiento para que pudiesen trabajar al instalarse en otro planeta. Les había tomado diez meses viajar por la quinta dimensión, la única forma práctica -en ese entonces- para ir de un sistema estelar a otro sin perder numerosos años. Este tipo de viaje sólo era posible gracias al conocimiento de las seis dimensiones del espacio-tiempo y a la existencia de los motores hiperlumínicos combinados con los campos antigravitatorios.

En la nave viajaban representantes de los dos pueblos que habitan Omyx: los kentois (centauros) y los nefilianos (nefilim). Los kentois habían sido guerreros y eran los especialistas en trabajos pesados y uso de maquinarias. Los nefilianos eran especialistas en las artes y ciencias de la mente: desde la filosofía hasta la informática. También dominaban la astronomía y ésta, combinada con las matemáticas les había permitido resolver los problemas de los viajes espaciales.

Los científicos nefilianos sabían desde hace tiempo que el espacio no tiene tres dimensiones sino cinco, aunque no podemos observar más de tres con nuestros sentidos y que ésto no tiene ninguna importancia a nivel local. Pero este conocimiento y el del comportamiento fluctuante de la cuarta dimensión espacial es de suma importancia para los viajes espaciales. En la cuarta dimensión, las distancias del espacio que nos parecen planas en las diferentes direcciones aparece en realidad como formado por una serie alternada de curvas, parecida a las olas del mar. Pero estas "olas" no son estáticas sino que se mueven constantemente, aplanándose o levantándose, acercándose o alejándose. Así, la geografía astronómica muestra constantes variaciones en materia de distancia relativa. Si tomamos un mapa en papel con algunos sistemas estelares y hacemos que esa hoja forme pliegos, como los de un acordeón, podemos ver que algunas estrellas se acercan. Algunas estarán en lo alto de una onda y otras en un hueco. Así, el mejor medio para viajar de una estrella a otra, acortando camino (y tiempo), es hacerlo por la cuarta dimensión cuando ambas están en lo alto de una onda y cuando estas ondas se acercan más.

Ésto implica, evidentemente, contar con una tecnología que permite traspasar las barreras de la tercera dimensión y utilizar la cuarta. Pero, aún así, el viaje podría ser muy largo si se utilizan medios de propulsión convencionales. Aunque los nefilianos conocían ya las bases de la traslación cuántica, éste sistema no era aplicable aún a naves de pasajeros. Ni siquiera a naves automatizadas de exploración, porque la transformación cuántica afectaba las memorias artificiales. Pero conocían perfectamente la tecnología de levitación magnética y, con ésta, habían desarrollado la capacidad de construir naves con poder antigravitatorio lo cual hacía que nadie, en su interior, sintiera los efectos de la acelaración, por alta que fuese. Ésto permitía además el desplazamiento a baja velocidad en la proximidad inmediata de un planeta. Pero no permitía el aterrizaje, porque requería naves enormes que, al apagar el sistema, podían hundirse en el suelo si no disponían de plataformas de alta resistencia.

Para el viaje interplanetario habían desarrollado el motor hiperlumínico y lo habían probado con naves automáticas, las cuales no necesitaban poder antigravitatorio. Pero estas naves debían desarrollar una aceleración máxima para alcanzar y sobrepasar (en 20%) la velocidad de la luz si se quería acortar al máximo el tiempo de viaje.* [*Recientemente se ha probado en laboratorio que, en condiciones especiales, la luz podía viajar a una velocidad superior al límite conocido. Ésto no quiere decir que se puede "ir más rápido que la luz" sino que la luz puede ser "acelerada".] Sólo una aceleración muy fuerte permite sacar un real provecho de la velocidad lumínica para viajar a otras estrellas y regresar en un tiempo humanamente útil. Así, los nefilianos diseñaron naves automáticas hiperlumínicas que, pasando por la cuarta dimensión, exploraron los sistemas solares más cercanos donde sus astrónomos habían descubierto sistemas planetarios donde la vida podía ser possible.

Habiendo descubierto mediante sondas automáticas, a una distancia tridimensional de veinte años luz, el sistema solar que llamaron Shamah, las sondas hiperlumínicas trajeron de vuelta datos muy prometedores respecto de tres planetas de este sistema de nueve. Mientras los cuatro planetas exteriores eran gigantes gaseosos y el primero y el segundo eran pequeños y demasiado calientes, los tres restantes reunían condiciones adecuadas para albergar la vida* [*Uno de éstos habría de desaparecer posteriormente, por lo que nosotros, hoy, sólo conocemos dos: la Tierra y Marte.]. Y no había indicio alguno de la existencia de una civilización tecnológica. El tercer planeta a partir del sol, incluso, mostraba una enorme proporción de agua. Este descubrimiento puso en marcha los planes para construir una nave hiperlumínica antigravitatoria capaz de llevar una gran dotación con el fin de iniciar la colonización de los tres planetas habitables.

21/12/10

Colonización 1.4.

De vuelta en su oficina de Bruselas, Trompel encendió su computador y transpasó las notas que había tomado en la universidad. Luego se conectó con el Registro Civil para buscar los miembros de la familia de Pollion. Descubrió así que sus padres habían fallecido dos años antes y que solo tenía una hermana que vivía en Namur. Pasó a la conexión especial de la PJF con la compañía telefónica y obtuvo el teléfono de Joséphine Pollion. Como ya eran más de las seis de la tarde, contaba con que estuviera en su casa. Y le contestó efectivamente de inmediato. Trompel se presentó y le preguntó si tenía noticias de su hermano.

- Se fue a mediados de julio a Arabia Saudita. Entiendo que se iba a embarcar ahí para realizar exploraciones submarinas en el Golfo Pérsico. Debía regresar los últimos días de agosto, para luego retomar sus clases en la universidad. ¿Por qué me lo pregunta la policía? ¿Le ha pasado algo?
- El hecho es que no llegó a hacer sus clases y el decano de su facultad se inquietó. Por ésto nos denunció una posible desaparición. ¿Su hermano no debería haberse comunicado con ud. a su regreso?
- ¡Oh, es un típico científico distraído! Si encontró algo que lo entusiasmó, habrá estado más preocupado de su hallazgo y de la publicación que podría hacer. Ha pasado más de una vez, por lo que ya no me preocupo si pasan uno o dos meses sin saber de él, especialmente cuando sale en alguna expedición.
- Entiendo, entonces, que su atraso no la inquietó.
- En absoluto. Pero si no se presentó en la universidad, sí que me inquieta ahora. ¡Era muy cumplidor y muy respetuoso de sus obligaciones para con sus estudiantes! Sin duda su ayudante, en la facultad, debería poder ayudarle: debe estar al tanto de su calendario y de sus planes.
- Ya hablé con ella y fue ella quien dió la alerta por su ausencia.
- Lo lamento mucho. Espero que pueda encontrarlo y que no haya pasado nada. ¡Por favor, manténgame al tanto! ¡Ahora sí que estoy preocupada!
- ¡Cuente con ello! Gracias señora Pollion.
- Hasta luego, inspector.

Trompel calculó la hora y pensó que no era demasiado tarde en México para hablar con Gordon Harris. Había obtenido sus números de teléfono. Dada la hora, perfirió llamar a la casa. primero le contestó alguién en español, idioma que manejaba suficientemente bien para explicar que deseaba hablar con el arqueólogo y entender que lo iban a llamar. Unos minutos después inició la conversación con él explicándole las razones de su llamado y la inquietud surgida en la UCL.

Gordon se extrañó del retraso pero explicó que había dejado a Pollion en Dubai, donde fotografiaba las tablillas encontradas en el fondo marino del Golfo Pérsico, y trabajando con el doctor Kauffman en su traducción. Era el 15 de agosto y Pollion tenía agendado su vuelta para el día 24.
- A lo mejor se entusiasmo con algún descubrimiento y es incluso posible que hayan vuelto los dos al mar. Estaban hablando de contrar el barco por una semana más, porque la expedición fue mucho más exitosa de lo esperado y querían rastrear una zona subacuática más amplia que la inicial.
- ¿Habían descubierto algo tan importante como para volver de inmediato y buscar más?
- Encontramos los cimientos de una gran construcción y, dentro de ellos, un especie de depósito pequeño de tablillas precuneiformes. Lo que alcancé a leer de las tablillas ya traducidas por Müller decía que los dioses vinieron "dividiendo el mar" y que el creador era "corazón del cielo". Había creado al mundo por etapas (como señala la biblia) y hubo varios intentos fracasados de creación del hombre, con barro y madera, hasta que se logró con "una simiente y sangre". El primer hombre podía ver toda la tierra, que era redonda, y ésto no les gustó a los dioses que le acortaron la visión. Fue creado para rendir culto a los dioses y servirles (trabajar para ellos). ¿No le parece que ésto podía empujar a buscar más? Sabemos que hubo cinco ciudades antes del diluvio. Lo que encontramos corresponde sin duda a una, quizás la primera y se necesitarán otras expediciones para buscar las otras. Pero encontramos un edificio. ¿No habrá restos cercanos de otros? Teniendo aún tiempo, Pollion y Kauffman, con lo que tradujeron, pueden haber convencido a Bin Rachid de financiarles otra semana en el mar.
- De acuerdo. Así que Kauffman es quién puede saber más acerca de lo ocurrido.
- En efecto.
- Trataré de contactarlo. A propósito, ¿encontró algo que relaciona a los sumerios con México? Me dijo la ayudante de Pollion en la universidad que ud buscaba este tipo de información.
- Hay en efecto algunos textos presumerios que llaman a los trabajadores humanos "cabezas negras". Pero, en lo que pude leer ahora, nada se refería a viajes hacia el poniente.
- Lo siento. Espero que tenga más suerte en el futuro. Le agradezco su información.
- Si le puedo ser útil, no dude en llamarme. E infórmeme de sus progresos por favor. También me está inquietando el retraso de mi amigo.
- Lo mantendré al tanto. Adios.
- Adios.

Trompel pasó a su propio computador los archivos de Pollion que se había llevado en su pendrive. No los podría leer en seguida por cuanto también tenía que atender otros asuntos. Dada la hora, se dedicaría a ellos el día siguiente.

Como le sugirió Marguerite Luyckx, empezó por el contenido de la carpeta "Bib-Atlantida", que le sorprendió enormemente. Era material que no se había dado aún a la publicidad. Y son los capítulos que siguen.